Lunes 18/12/2017. Actualizado 01:34h

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Tribunas

En el Sínodo no había “cuervos”

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Jose Francisco Serrano
Jose Francisco Serrano

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A la vuelta de Roma, del Sínodo romano, parece que se ha vuelto a destapar la caja de los truenos. Asistimos al segundo episodio de tensión informativa en poco tiempo. Roma, el Vaticano, como centro. El Papa Francisco, en el trasfondo. La lucha por la reforma de la Iglesia. ¿En qué sitio del Vaticano no hay “cuervos”?

El Papa, que tiene un poder inusitado para atraer la atención mediático, una vez más, rodeado por los tópicos de los escándalos, Vatileaks y demás familia. Lo negativo que comienza a rodear a lo positivo puro. Para más inri, sabor hispano, que es lo que faltaba. No va a ser todo para los italianos. Colmo de penas de nuestra Iglesia; el peso de lo español, que era poco, ahora será menos. Al tiempo.

Procesos de convergencia contradictoria, fuerzas que se repelen: la transparencia del Papa y un contexto cargado de energía negativa. Interesante titular del diario “Deia” en la entrevista a monseñor Mario Iceta, obispo de Bilbao, a su regreso del Sínodo: “En el Sínodo no había “cuervos”, solo personas con defectos y virtudes”.

En un diálogo firmado por Concha Lago, monseñor Iceta señalaba que le llamaba la atención que “el desajuste entre lo que desde fuera se va construyendo y lo que desde dentro se vivía. Allí se ha vivido un ambiente de trabajo intenso y se estaba al margen de ser condicionado o distraído por otras cosas. Todos teníamos en cuenta que había que hacer algo muy importante, tratar el tema de la familia”.

Según el obispo de Bilbao, que se expresa con la claridad con la que piensa, “el Papa fue muy taxativo; la doctrina no se toca. Así que se trata de ver el abordaje pastoral de esas personas porque el campo de juego ya está marcado. Aunque existen diferencias entre aquellos que se han esforzado en salvar su matrimonio, pero han sido abandonados, o aquellos que en conciencia tienen la percepción de que el primer matrimonio no ha sido nunca válido. Ahí hay que ponerse junto a la persona y explorar la validez de aquel matrimonio con una serie de criterios”.

El Sínodo rezumó esperanza no ingenuidad. La frase es del cardenal Ricardo Blázquez. Por lo tanto, “ha ayudado a hacer una Iglesia más cercana, que quiere acompañar a las personas, una Iglesia que quiere dar esperanza y que quiere caminar. Los problemas no se solucionan encendiendo y apagando un interruptor, son procesos. Yo hablo de una pastoral 2.0 que es de principios, de persona a persona. Siempre buscando modos nuevos de adaptarse a las nuevas situaciones de hoy, pero siendo fiel a lo que hemos recibido, a la palabra de Dios”.

 

José Francisco Serrano Oceja

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