Jueves 14/12/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Rusia pide perdón

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Katyn, el bosque de Katyn, las fosas de Katyn, los asesinatos de Katyn seguirán en el subconsciente colectivo de Europa por generaciones y generaciones.

Dilucidada ya definitivamente la autoría de un crimen semejante; el Parlamento ruso ha tenido recientemente un gesto que puede devolver una cierta dignidad humana al nombre de Katyn.

“Los materiales publicados, que durante muchos años estuvieron guardados en archivos secretos, muestran no sólo la magnitud de esa terrible tragedia, sino también que el crimen de Katyn fue perpetrado por orden directa de Stalin y otros dirigentes soviéticos”.

El texto de la declaración parlamentaria no puede ser más explícito. Esta declaración ha llegado después de que Medvédev y Putin reconocieran quienes fueron los verdaderos culpables de los asesinatos, siguiendo lo que ya Michael Gorbachov había descubierto en su día.

La declaración parlamentaria, sin embargo, no se queda ahí. Añade un matiz que la convierte en un documento verdaderamente histórico, que hace renacer la esperanza del buen entendimiento entre los hombres.

Los parlamentarios rusos, con excepción de los comunistas que votaron en contra, incluyeron en el texto una petición de perdón al pueblo polaco, a la nación polaca. La Duma de Estado expresa su más sentido pésame, y solicita su perdón, a todas las víctimas de represalias injustificadas, sus familias y amigos.

En el documento, los legisladores destacan además, y condenan, el terrorismo masivo y la persecución a conciudadanos rusos y extranjeros en el país, solo por tener diferente pensamiento.

“Hace setenta años, se ejecutó a miles de ciudadanos polacos retenidos en campos de prisioneros de guerra y en las cárceles del Comite Popular interno (NKVD) de las regiones occidentales de la República Socialista Soviética de Ucrania y Bielorrusia”, según consta en el documento de la Duma.

En oposición, los parlamentarios del bloque del Partido Comunista ruso en la Duma, trataron de evitar que saliera la resolución, y pretendieron eliminar las alusiones expresas a Stalin por ordenar las matanzas ocurridas en Katyn. Dichas propuestas fueron rechazadas por la Duma.

Konstantín Kosachov, jefe del comité de Relaciones Exteriores de la Duma, acusó a los comunistas de falsificar la verdadera historia en relación con las matanzas de miles de ciudadanos polacos en manos de los agentes secretos de la ex URSS, perpetrados en los años de 1940 y 1941.

“No sólo es importante para las relaciones ruso-polacas, sino que es aún mucho más importante para nosotros mismos. La culpa de los dirigentes de la URSS en la tragedia de Katyn debe ser reconocida”, expresó Konstantín Kosachov.

Por su lado, el parlamento de Polonia, mediante su portavoz, recibió con agrado la declaración rusa en donde culpan a Joseph Vissarionovich Stalin de haber ordenado la masacre de Katyn y ser responsable directo de las ejecuciones de prisioneros militares polacos.

Petición de perdón, aceptación de la petición de perdón, y perdonar a su vez.

Los gestos ruso y polaco merecen una consideración especial en este momento en Europa, en el que no todos los antiguos comunistas, intelectuales y no intelectuales, se obstinan en no admitir la barbarie perpetrada en aquellos años, y anhelan reverdecer los odios y los gérmenes de la lucha y de la guerra.

¿Un reverdecer de la conciencia cristiana en Rusia? ¿Un renacimiento del que el perdón es verdaderamente el símbolo y la manifestación más clara y definitiva? ¿Un gesto que alza de nuevo en el corazón de Europa -Polonia, Rusia- la Cruz del perdón y de la paz?

Lo pasado no lo podemos cancelar; el perdón abre las puertas para la construcción del futuro.

Ernesto Juliá Díazernesto.julia@gmail.com

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