Viernes 20/04/2018. Actualizado 01:10h

·Publicidad·

Tribunas

Minoría

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Un artículo de...

Daniel Tirapu
Daniel Tirapu

Más artículos de Daniel Tirapu »

He estado en Misa por la tarde. El sacerdote nos comentaba, que quizás España no es católica y que debemos acostumbrarnos a vivir como minoría. Habría que hablar mucho sobre esta cuestión, pero doy cómo válida la propuesta.

Mi experiencia de minoría católica fue vivir seis meses en Canadá. Allí te conocen en tu parroquia, puedes organizar un ciclo de cine, comer con tus amigos católicos y no católicos también, 24 horas de Exposición del Santísimo, la posibilidad de que chicos y chicas se conozcan o que formen en el futuro una familia cristiana.

La experiencia fue deliciosa, tengo más lazos allí con católicos que aquí. Pues bienvenida sea la minoría. El sí y la convicción sustituyen a la costumbre y la rutina. Debemos dar ejemplo ante compañeros de trabajo, a veces, muy distraídos y explicarles el porqué de nuestra esperanza. Una especie animal dura veinte millones de años, quizás nosotros seamos los primeros cristianos. Y Jesús nos dijo que el fermento hará crecer la masa. 

También leo con cierta preocupación un informe sobre la juventud universitaria, donde la institución menos valorada es la Iglesia. Con todas las reservas que ofrecen las estadísticas, confirmo la escasa formación cristiana del joven español.  ¿Qué pasa con el 40 por ciento de alumnos que están en colegios religiosos?;¿qué con todo ese casi 70 por ciento de alumnos que eligen la asignatura de religión?

 Quizás se impone un cierto examen de conciencia; ¿tienen calidad y gancho intelectual esas clases?, ¿se dan, a veces de modo vergonzante? ¿se cumplen los programas? Un buen profesor de estas materias debe estar muy preparado y le debe llevar más tiempo el preparar sus clases.

¿Por qué los chicos y chicas después de hacer la comunión, no van a Misa? En el fondo me parece que los jóvenes son muy poco rebeldes, muy aborregados, ojo con grandes valores como el voluntariado, pero a tiempo parcial; porque la religión cristiana sigue siendo un reto de rebeldía para ir contracorriente, para no vivir como bestias y para jugarse la vida a una carta.


·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·