Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Madrid, sede del catolicismo social

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Jose Francisco Serrano
Jose Francisco Serrano

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El concepto de catolicismo social tiene, en España, sabor a los siglos XIX y XX. Fue una consecuencia del movimiento social católico, fruto de las Encíclicas sociales de los Papas, y tuvo que ver con el protagonismo del apostolado seglar, en, durante y más allá de la Acción Católica. Al fin y al cabo, se quedó en la expresión de un programa de buenas intenciones después de la pérdida de la Editorial Católica y de algunas loables iniciativas esporádicas.

            En gran medida, la crisis del catolicismo social procede de la contraposición entre catolicismo social y catolicismo clerical, es decir, de la ausencia del liderazgo de los fieles en la sociedad desde postulados y presupuestos del llamado humanismo cristiano. Un reduccionista comprension de la relaciones Iglesia y mundo y de la vocación del cristiano en la sociedad.

Quizá esa crisis viene determinada por la ausencia de creatividad en la capacidad generación de estructuras, en sentido Orteguiano, elementos ordenados según una función. El catolicismo social se ha reducido a las maquinarias intelectuales, particularmente demolidas en España por las divisiones internas de los católicos. Divisiones que antes eran de partido y ahora son de sensibilidades eclesiales y de personalismos.

En estas estamos cuando Madrid se convierte en la sede, a partir del 18 de septiembre,  de las segundas Jornadas Católicas europeas que, como señala el mensaje de bienvenida colgado en su página web, “asistirán a las mismas católicos comprometidos en el apostolado social de la Iglesia venidos de todo nuestro continente, siendo una oportunidad única para reflexionar sobre la misión de la Iglesia en la sociedad contemporánea. Obispos, clero, religiosos y laicos de todas las edades, procedentes de toda Europa, se reunirán para abordar y debatir los grandes temas que preocupan a la Iglesia, y considerar la mejor manera de acercarse a las "alegrías y las esperanzas, los temores y las aspiraciones" de los hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo actual”.

            Sorprende en el boceto inicial del programa el hecho de que el ponente español sea un teológo. Y no por cierto porque sea quien es. Sorprenden la ausencias, más que las presencias. No en vano el ponente español es un teólogo de prestigio, Rector de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, don Javier Prades.

¿Acaso el catolicismo social español no cuenta con personas intelectualmente válidas, seglares, para tener una aportación específica y significativa en estas materias? Esta crítica ya fue realizada, por cierto, por algún destacado inteeltcual español en el Consejo de Pastoral de la Archidiócesis de Madrid cuando se habló de estas Jornadas.

            De todos modos, habrá que esperar a que se concrete el programa de esta semana social, y a que se configure la fisonomía real de sus participantes.

José Francisco Serrano Oceja


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