Martes 12/12/2017. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Tribunas

Jubileo lebaniego

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

El verano es un tiempo de oportunidades. No hay tiempo de descanso fecundo sin un buen plan en el que ocupar las horas o planificar actividades no comunes. No estaría de más que tuviéramos la oportunidad de tener a mano un mapa de la geografía de propuestas para estos días.

Por ejemplo, el monasterio cántabro de Santo Toribio de Liébana celebra los 500 años de la concesión del jubileo de la Santa Cruz, bajo el lema "La Cruz, signo del amor". Custodiado por lo Picos de Europa, la Iglesia que alberga el mayor trozo de la cruz del Señor que se conserva en Occidente , el Lignum Crucis, se está convirtiendo, durante estos días, en lugar de acogida de miles de peregrinos. Esta reliquia del santo madero fue traída a este valle cántabro en el siglo V por Santo Toribio, obispo de Astorga.

Los Años Santos Lebaniegos se celebran cuando la fiesta de Santo Toribio de Liébana , el 16 de abril, coincide en domingo. Al ser el año 2012 bisiesto, no se dará otra efeméride jubilar hasta el año 2017. El último se celebró en el año 2006 y, curiosidades de la vida, la pretensión del gobierno populista de la Comunidad Autónoma de Cantabria, presidida por el gobierno de Miguel Ángel Revilla, en su afán desamortizador de lo religioso, convirtiéndolo en folclórico y cultural, hizo que se produjera con ese motivo uno de los mayores agujeros de déficit presupuestario de los últimos tiempos.

Ahora, al ser un jubileo de oportunidad de gracia no tradicional, los tercios han cambiado. Con una imagen diseñada por el ilustrador cántabro José Ramón Sánchez, este Año de propuesta de santidad se convierte en una oportunidad para acercarnos, a través de una singular peregrinación entre las montañas y los valles, a la fuente de la Eucaristía, en donde el hombre sacia su sed de eternidad. El pueblo cristiano, a lo largo de los siglos, se ha ido conformando con las devociones y con la referencia a lo natural sagrado que evidencia la belleza de la presencia de Dios, y de sus mediaciones, a lo largo y ancho de nuestra geografía.

El Valle de Liébana, y el enclave del monasterio franciscano de Santo Toribio, son un lugar de alabanza al Dios de la creación y al Redentor de la humanidad.

jfsoc@ono.com

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·