Sábado 18/11/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Joya de la Iglesia universal

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Pocos metros, muy pocos metros, faltan para que la Iglesia en España alcance, de nuevo, la gloria del doctorado universal en la persona del sacerdote Juan de Ávila. Era, sin duda, una asignatura pendiente desde los primeros años setenta, hace muchos, muchos años. Una asignatura que ha superado el empeño y el tesón de la Conferencia Episcopal Española y, especialmente, de María Encarnación González, de la Institución Teresiana y responsable de las Causas de los santos de la Conferencia Episcopal, que ha tenido la santa osadía de sacar adelante este proceso, además de haber ensanchado el número de los santos españoles, especialmente los de la persecución religiosa de la Segunda República y la Guerra civil.

De todos es conocido el aprecio del Papa Benedicto XVI por el siglo XVI español y por la contribución que la Iglesia en España tuvo a la modernización de la Iglesia y del catolicismo, al diálogo con la modernidad. No fue sólo la referencia en el vuelo a España con motivo de su visita a Santiago de Compostela y Barcelona. También en su libro sobre Jesús de Nazaret, en el segundo tomo, se refiere a esa constelación de españoles universales, aunque en esta ocasión no le cite explícitamente. Un siglo, el de Juan de Ávila, que nos puede enseñar mucho para el presente.

La proclamación de san Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia está muy cerca. El sábado 18 de diciembre de 2010 tuvo lugar el Congreso peculiar de los consultores teólogos de la Congregación para las Causas de los Santos sobre el Doctorado del Maestro Ávila. El voto fue afirmativo. Se trata de un voto consultivo, no tiene carácter decisorio. Supone un paso de gran relevancia, porque inmediatamente después, sobre los votos de los teólogos, la Congregación Ordinaria de cardenales y obispos, si no pone ninguna objeción, presentará al Papa su petición de que declare a san Juan de Ávila Doctor de la Iglesia Universal. Entonces, será Benedicto XVI quien decida. Decisión que seguro tomará en bien de la Iglesia.

Para calentar motores, la BAC, buque insignia del catolicismo español, acaba de editar un libro, coordinado por María Encarnación González, con el título “Entre todos, Juan de Ávila. Elogio del Santo Maestro en el entorno de su proclamación como Doctor de la Iglesia Universal”, y la colaboración de más de medio centenar de aportaciones de obispos, teólogos, intelectuales y profesores universitarios. Una joya para tiempos como los nuestros, tan iguales y tan distintos a los de la Iglesia en España del siglo XVI.

José Francisco Serrano Oceja

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