Sábado 21/10/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Irse de Foros

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No está demás irse por Madrid, de vez en cuando, de Foros. Algo así como lo que hizo san Pablo en el Ágora, salvando las distancias y las diferencias. En la Villa y Corte hay dos tradicionales de los de parroquia, que es como decir, de los de toda la vida: el de la Parroquia de la Inmaculada Concepción, de la calle Goya, y el de la Parroquia de San Francisco de Borja. Es decir, de los jesuitas de Serrano. Pocos metros de distancia para un eje de diálogo y preocupación cultural y social de primera categoría.

Hoy, me referiré al de los jesuitas, que se celebra en una Comunidad viva que mantiene las esencias del espíritu de San Ignacio. Conducen esta iniciativa un grupo de seglares, de entre los que hay que destacar a Jaime de Piniés y a Max Ebstein, acompañados por los padres Alfredo Verdoy y José Ignacio Vitón. Se celebra una vez al mes en una de las salas de ese edificio de la arquitectura del espíritu del principio y fundamento, de techos altos y amplias perspectivas. En esta ocasión, tocaba la responsabilidad de la sociedad civil con un auditorio que abarrotaba la sala. Allí se oyeron, se discutieron, se matizaron, se ampliaron, ideas tales como las que ahora reproduzco:

- La historia es lenta e inexorable: los españoles vivimos "Entre las sombras del mañana", título de un libro que publicó el historiador holandés Johannes Huizinga. Consolidada la unidad del mundo, eso que llamamos Globalización, lo que nos está pasando no se parece a un interregno, sino más bien la comienzo un tiempo eje, según el decir de Karl Jaspers. Existe un proceso de decadencia de la política sustituida por la economía, con la ingenua creencia economicista dominante en que todo lo esencial ya está resuelto y sólo queda organizar el progreso o, como suele decirse, el desarrollo.

- Hay una pregunta de fondo: qué es lo más peligroso de la situación española la cuestión económica o la desmoralización social. ¿Acaso ha existido en al historia contemporánea de España un sociedad tan desmoralizada, tan desintegrada como la actual? La cultura muestra un general descontento, no sirven las fórmulas del pasado, el hombre esta cansado, es libérrimo pero sin virtud y perezoso para recorrer el camino de la eticidad, en una polis –ciudad- debilitada que ha perdido la potestad (condición de perdurabilidad) de señalar el deber al ciudadano.

- Javier Gomá dixit. Nos faltan ciertas virtudes a la vez cívicas y civiles y el entendimiento de esas virtudes desde una perspectiva histórica. Nuestra sociedad puede permitirse provisionalmente prescindir de la virtud cívica de sus ciudadanos entregándoles a la espontaneidad ético-instintiva que está relacionada con la vulgaridad moderna, un proceso de igualación de cada uno dentro de la masa, en el que cada yo es igual ala otro en el deseo de ser distinto, original, singular, pero haciendo lo mismo. ¿Dónde radica la creatividad, la responsabilidad de la creatividad?

- Decía Corts Grau que a la juventud hoy se la adula, se la imita, se la seduce, se la tolera, pero no se la exige, no se la ayuda de verdad, no se la responsabiliza, porque en el fondo no se la ama.

José Francisco Serrano Oceja

jfsoc@ono.com

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