Lunes 18/12/2017. Actualizado 01:34h

·Publicidad·

Tribunas

Iglesia y estadísticas

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

No sé muy bien si a la Iglesia le van mucho las estadísticas. Índices, sumandos, cotas, variables, universos, errores muestrales…, ciertamente, no parecen conceptos muy teológicos. ¿Acaso serán pastorales? La dicotomía entre hechos y valores fue la trampa que M. Weber sembró en la modernidad, en las ciencias sociales, en el conocimiento social y en el periodismo. ¿Y en la Iglesia? Abramos la página web de la Conferencia Episcopal, la española, no la catalana, por supuesto. Noticias y más noticias sobre datos estadísticos. “Aumenta el 15% de los seminaristas…”, “El 71% de los alumnos…”, “Aumenta el número de declaraciones a favor…”. Se palpa, se siente, el aumento en la Iglesia está presente.

Pero la realidad, ¿es otra?, ¿es la misma? ¿es distinta? Leía estos días a Eberhard Jüngel y su “teología quejumbrosa” y su “teología dormida”. Pensé en las estadísticas animosas, esperanzadoras, despiertas. Un paso al frente. Al menos ya no nos preocupamos sólo por las estadísticas, aunque ciertos sectores eclesiales siguen el dictado de la macroeconomía, de la ley de los grandes números. Atrás quedó el debate, Ratzingeriano, por cierto y en gran medida, sobre si la Iglesia será en un futuro de minorías o de mayorías. Cuestión de óptica, por no decir, orteguianamente, de perspectiva.

Pongamos un ejemplo de relatividad estadística, que no de relativismo. Los datos de los seminaristas. No diré yo que hay diócesis que a la hora de sumar a los suyos cuenten la materia y la forma, los que están en situación especial, los que se han ordenado al día siguiente de enviar los datos, los que migran y emigran. No, ni mucho menos. Lo que hay que leer son los confesados seminaristas de cada diócesis en relación con las series históricas, con la edad media del clero, con el número de parroquias y templos de culto, con los presupuestos de la diócesis, con el Fondo Común Interdiocesano, con los religiosos en activo. No voy a dar nombres para que no se despierten los dragones ni se espabilen los fantasmas. Pero lo que pasa con la estadística de seminaristas es que tiene más que ver con la teología que se enseña, la espiritualidad que se vive, el rector que dirige el Seminario junto con el equipo de formadores, el tiempo que el obispo les dedica, la ilusión con la que los sacerdotes hablan del sacerdocio a sus monaguillos, la generosidad de los padres de familia, la coherencia del colegio que se dice católico, que con la circunstancia, el tiempo, la historia. Kairós frente a Kronos, todo muy estadístico.

 

José Francisco Serrano Oceja

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·