Domingo 19/11/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Ideas para la nueva evangelización

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Un artículo de...

Daniel Tirapu
Daniel Tirapu

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Tomadas del excelente análisis de Scott Hann, converso y teólogo, en el libro la nueva evangelización de los católicos.

  1. La nueva evangelización es una tarea de la Iglesia, desde el el año 33. A Cada generación toca asumir el reto de continuar el mandato del Señor, Id a todas las gentes, predicad y bautizad. Los primeros que necesitamos esa evangelización somos los bautizados católicos; muchas veces apáticos, moralistas, de mínimos, desconcertados, tibios.
  2. El testimonio, la fidelidad a los compromisos, la amabilidad, la compasión, la alegría no impostada es fundamental. Una sonrisa y el cariño evangelizan más que muchas palabras. Una mujer que dirigía un abortorio, al salir de él, era animada y saludada por católicos. Cuando dejó su actividad, sabía que contaba con aquellos, que eran su familia y se convirtió.
  3. Ojo!!, el testimonio es muy importante pero no decisivo. No pretendemos ponernos a nosotros como ejemplo, tenemos muchos defectos, debilidades, etc. Anunciamos a Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Por eso no podemos renunciar a la Palabra de Dios, al anuncio que no es nuestro. Hay que hablar de Dios sin empacho y con naturalidad. Participamos del mismo anhelo de la humanidad, con su cara y su cruz, con ilusiones y fracasos como recordaba el nuevo Prelado del Opus Dei.
  4. El reto de la nueva evangelización, nos ayuda a conocer mejor nuestra Fe, nuestra historia de la Iglesia, en la medida que hay que responder a muchos interrogantes, hay que estar preparado: estudiar, leer libros de espiritualidad, conocer nuestros puntos fuertes y los débiles, la vida de los santos y santas. Con la ayuda de Dios, hay que tener argumentos de Fe y de razón, porque las preguntas que nos hacen no son de fácil contestación. Eso nos ayudará a conocer y tratar más a Dios; sin oración y sacrificio, no hay nada que hacer.
  5. Evangelizar nos hace pensar en un programa de telepredicadores; no es eso. Los fieles laicos tenemos que dar testimonio en la vida familiar, laboral, social y política, cada uno en lo suyo, sin renunciar a  tantas ocasiones de dar un criterio adecuado, de actuar con honradez, aunque nadie lo haga. Supone ir a contracorriente, pero eso es apasionante.  En un matrimonio, suele haber tres fases: enamoramiento, compromiso y matrimonio. Anuncio, catequesis y vida cristiana plena que dura toda la vida en trato personal con Dios. Uno no se casa sólo, de algún modo se casa también con la familia del cónyuge que ama a su familia. Nuestra familia es la Iglesia; seguir a Jesús es seguir a su Iglesia. Entrar en la vida sacramental; Eucaristía, la Iglesia crece y se hace con la Eucaristía y la confesión frecuente. En mi parroquia, nuestra Señora de la Paz, se han puesto a confesar y hay cola después de dos meses, la parroquia abre de 8 de la mañana a ocho de la tarde, adoración, atención, disponibilidad; Iglesia en salida.
  6. La gente joven por su juventud es generosa, aunque es fácil andar enredado a esas edades. Pero el mensaje de Cristo llega muy especialmente a gente generosa. Las JMJ demuestran un fenómeno inesperado de millones. La catolicidad, la universalidad de la Iglesia engancha, vaya que sí.

Pues a ello, fuera pesimismos, diagnósticos sociológicos, planes quinquenales de pastoral, que seguro son necesarios pero no estoy al tanto. Nuestro plan pastoral es de toda la vida. S está convirtiendo mucha gente joven, madura y mayor. Chicos que se van al seminario con un título de ingenieros de telecos. Iniciativas familiares,  movimientos eclesiales, parroquias; pero el tú a tú es fundamental, el boca a boca. Alguien me dijo una vez, la vocación cristiana es como la gripe, se contagia con facilidad. He pasado años encerrado, quejoso pero eso es normal en toda vida, donde las dificultades son lo normal. Hay que salir en tromba. Que los malos sean buenos y los buenos más amables y sonrientes. La vida cristiana es gozo de vivir y prenda de vida eterna.


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