Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Crucifijos en las escuelas públicas de Italia

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La Gran Cámara del Tribunal de Estrasburgo dictó sentencia a favor de Italia, por 15 votos contra dos. En síntesis, el Tribunal europeo de Derechos humanos considera que Italia respeta el derecho de los padres a asegurar una educación conforme a sus creencias religiosas y filosóficas; por tanto, no está en contradicción con las exigencias del Convenio sobre libertad de religión. El texto, bastante extenso y lleno de matices, puede leerse en http://www.la-croix.com/illustrations/Multimedia/Actu/2011/3/18/arret-lautsi.doc.

La familia Lautsi, durante una reunión del consejo escolar del colegio de sus hijos, planteó la cuestión de la presencia de símbolos religiosos en las aulas, y pidió su retirada. El 27 de mayo de 2002, por diez votos contra dos y una abstención, el consejo escolar decidió mantenerlos. Entonces, recurrieron ante el Tribunal Administrativo del Veneto, alegando una violación del principio de laicidad, basada en los artículos 3 (principio de igualdad) y 19 (libertad religiosa) de la Constitución italiana y en el artículo 9 de la Convención europea, y el principio de imparcialidad de la administración pública (artículo 97 de la Constitución).

En enero de 2004, el tribunal planteó al Tribunal Constitucional la cuestión de constitucionalidad, sustancialmente, en virtud del principio de laicidad del Estado. Pero los magistrados no admitieron el recurso por una cuestión de procedimiento: no se cuestionaban leyes, sino reglamentos administrativos.

Por tanto, el Tribunal Administrativo tuvo que fallar, y lo hizo en contra de la demandante en 2005: "El principio de laicidad del Estado es ahora parte del patrimonio jurídico europeo y las democracias occidentales", pero la presencia de crucifijos en las aulas de las escuelas públicas no se opone a ese principio. Consideró, en particular, que si el crucifijo es un símbolo religioso, lo es del cristianismo en general, y no sólo del catolicismo, por lo que se refiere a otras confesiones. Se trata, además, de un símbolo histórico-cultural, con un "valor de identidad" para el pueblo italiano, ya que representa “de alguna manera el recorrido histórico y cultural de [Italia] y en general de toda Europa, del que es una buena síntesis”. Sostuvo, además, que el crucifijo debe ser considerado como “un símbolo de un sistema de valores que inervan la Carta Constitucional italiana".

Los principios constitucionales de libertad tienen muchas raíces, entre las cuales figura sin duda el cristianismo. Por tanto, a juicio del Tribunal del Veneto, “sería un tanto paradójico excluir un signo cristiano de una estructura pública en nombre de la laicidad, cuando una de sus últimas fuentes es precisamente la religión cristiana”.

El asunto llegó en 2006 al Tribunal Europeo de Derechos humanos con sede en Estrasburgo, que dictó sentencia en primera instancia contra Italia. El Gobierno apeló, y la Gran Cámara ha resuelto ahora el recurso con una sentencia netamente favorable a Italia, a la que se habían adherido otros gobiernos europeos. A juicio del P. Lombardi, director de la oficina de prensa del Vaticano, reconoce que la cultura de los derechos humanos no debe ser puesta en contradicción con los fundamentos religiosos de la civilización europea, a la que el cristianismo ha aportado una contribución esencial. También reconoce que, en virtud del principio de subsidiariedad, se debe garantizar a cada país un margen de apreciación en cuanto al valor de los símbolos religiosos en su historia cultural y en su identidad nacional, y en cuanto a su lugar de exposición (de hecho, en fechas recientes así lo ha señalado el Tribunal Supremo de Austria).

Los jueces acogen los argumentos de Italia, quejosa de la confusión entre “neutralidad" y "laicidad", y de que se olvidase de que la neutralidad exigiría también que los Estados se abstuvieran de promover el ateísmo. Hacía hincapié en los derechos de los padres favorables al crucifijo. Su voluntad mayoritaria se expresa democráticamente en los consejos escolares. Retirar los crucifijos de las aulas sería un "abuso de posición minoritaria".

En su voto particular concordante, el juez Rozakis, al que se adhiere el juez Vajic, concluye que la legislación italiana permite a todas las religiones expresarse libremente en la escuela pública. Se trata de una auténtica "neutralidad", diferente de la que prohíbe la exhibición de símbolos religiosos en lugares públicos.

La sentencia de Estrasburgo repasa a fondo los antecedentes y los argumentos de las partes y de los diversos intervinientes (además de gobiernos, ONG). Repasa la situación jurídica –normativa y jurisprudencial en el conjunto de Europa. En fin, a la apreciación y fallo de los jueces, se unen varios votos particulares concordantes, y uno disidente. Es un caso real del modo en que se plantea hoy el debate laicista contra la presencia pública de símbolos religiosos. Compensa el tiempo gastado en leerla.

Salvador Bernal

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