Miércoles 22/11/2017. Actualizado 07:29h

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Hace falta una “Revolución religiosa”, demanda Abdel Fattah al-Sisi en el mayor centro teológico suní del mundo

El presidente de Egipto reclama cambios dentro del Islam para que no sea percibido como fuente de “ansiedad, peligro, muerte y destrucción” por el resto del mundo

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Con estas categóricas palabras se expresó el presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, en el discurso que pronunció al inicio de año ante los académicos y líderes religiosos de la Universidad de Al-Azhar reunidos junto con los responsables del Ministerio de Asuntos Religiosos de Egipto.

El presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi. El presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi.

En su discurso, el presidente de Egipto también ha señalado un “pensamiento equivocado” formado por un mosaico de ideas y textos – opuestos, según el mandatario- al auténtico Islam que “hemos sacralizado en los últimos años” y que conduce a toda la comunidad islámica a “enemistarse con el mundo entero”.

En la opinión de al-Sisi, los procesos desencadenados por el islamismo deben ser bloqueados. “¿Cómo es posible”, ha señalado el líder político árabe, “que 1.600 millones de personas puedan pensar que para vivir deben eliminar al resto de los 7.000 millones de habitantes del mundo? No, ¡eso es imposible!”.

El discurso de al-Sisi ha usado fuertes tonos de amonestación sobre todo a los líderes religiosos del mundo islámico, a lo que ha pedido erradicar la intolerancia. “Lo que estoy diciendo”, continuó explicado el presidente egipcio, “no podéis percibirlo si permanecéis atrapados en esta mentalidad. Tenéis que salir de vosotros mismos y observar esta forma de pensar desde fuera, para erradicarla y reemplazarla con una visión más iluminada del mundo”.

Según al-Sisi, se necesita una “revolución religiosa”, y los imanes y muftíes son “responsables ante Dios” de las decisiones que determinarán el futuro de toda la comunidad islámica. “El mundo entero”, ha señalado el líder político árabe, “está a la espera de vuestro próximo movimiento. Porqué la Umma islámica se está desgarrando, se está destruyendo y perdiendo, a través de la obra de nuestras propias manos”.

Un militar al mando en el país de los faraones

Abdel Fattah al-Sisi, militar de carrera con el rango de general, es el Presidente de Egipto desde 2013, año en el que Ejército derrocó al Gobierno de los Hermanos Musulmanes, una organización islamista que llegó al poder en el marco de la llamada ‘Primavera Árabe’.

El 3 de julio de 2013, tras cuarto días de enormes protestas populares que demandaban la dimisión del islamista Mohammed Mursi, y 48 horas después del ultimátum lanzado por los generales, las Fuerzas Armadas egipcias dieron un golpe de Estado que marcó el final del Gobierno de los islamistas. De este modo, y pese a contar con una innegable legitimidad electoral, los Hermanos Musulmanes sucumbieron a la presión combinada de la sociedad civil secular y del Ejército egipcio.

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