Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

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Mundo

Se han endurecido las leyes para proteger a las vacas, que están consideradas como animales sagrados

Tras la violación de una monja en La India, el cardenal Cleemis reclama a los políticos hindúes leyes que protejan a todas las minorías religiosas

Los ataques contra cristianos y musulmanes se están intensificando

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El presidente de los obispos católicos de la India, tras la violación de una monja en el este del país la semana pasada, ha declarado que el país debe estar tan preocupado por el bienestar de su pueblo como parece estarlo por el de sus vacas.

cardenal

Los comentarios parecían dirigidos a los nacionalistas hindúes del ala dura, que han exacerbado la animosidad contra las minorías cristianas y musulmanas de la India, mientras que han presionado con éxito para que en el país se endurezcan las leyes contras las personas que maten a las vacas.

Las vacas son consideradas animales sagrados por muchos indios, pero la carne de vacuno es consumida por algunos hindúes pobres y de castas inferiores, así como por los cristianos y los musulmanes. Las campañas para proteger el ganado se utilizan a menudo para vilipendiar a las minorías religiosas.

"El país tiene una responsabilidad para con todos nosotros -todos los seres humanos- y no sólo a las vacas", afirmó el cardenal Baselios Cleemis ante periodistas. Los comentarios, publicados en prensa el pasado el miércoles, fueron confirmados por su oficina de coomunicación.

El estado occidental de Maharashtra prohibió la venta de carne de vacuno el pasado mes de febrero y el estado norteño de Haryana ya ha impuesto sanciones estrictas en el caso de que alguien mate una vaca.

Las declaraciones de Cleemis las realizó antes de visitar a la monja hospitalizada, que fue violada en un colegio católico en Bengala Occidental. Dicho ataque ha provocado protestas en las calles de la ciudad y en el parlamento.

La policía arrestó a ocho hombres acusados de la agresión que tuvo lugar en la noche entre el 13 y el 14 de marzo. Los agresores, identificados gracias a las imágenes de las cámaras de circuito cerrado, son de edades comprendidas entre los 20 y 30 años.

La religiosa de más de 70 años de edad que había tratado de detenerlos fue conducida a una habitación y violentada. Los hombres robaron dinero en efectivo, un teléfono móvil, una notebook y una cámara de fotos. La religiosa fue dada de alta del hospital después de dos días de hospitalización.

El episodio ocurrió pocas semanas después de que el líder del Rashtriya Swayamsevak Sangh, el principal grupo de extremistas hindúes, había despreciado y deslegitimado el trabajo caritativo de las Hermanas de la Madre Teresa en Bengala Occidental, acusándolas de “hacer proselitismo”.

El primer ministro, Narendra Modi, del partido nacionalista hindú Bharatiya Janata Party (BJP), afirmó que estaba "profundamente preocupado" y ha exigido un informe detallado sobre lo ocurrido.

El ataque ha sido, por el momento, el más grave de una serie de incidentes que se han propagado el miedo entre los cristianos, mientras que los nacionalistas hindúes, envalentonados por la victoria electoral de Modi el año pasado, han comenzado su "Wapsi ghar" (“regreso a casa”, en idioma hindi), una campaña para convertir a los seguidores de las religiones "extranjeras" al hinduismo.

Los cristianos indios, en cambio, están enfatizado su larga presencia en la India y afirman que es una parte integral del país. Algunos fundamentalistas hindúes, sin embargo, están tratando de definir al país como una nación fundamentalmente hindú, en el que las otras religiones son invitadas.

Cleemis es el cabeza de la Iglesia católica siro-malankar, una rama india de la fe cristiana que está en comunión con el catolicismo romano y que tiene sus raíces en Santo Tomás Apóstol, que la tradición afirma que llegó al país en el primer siglo.

El mismo fin de semana, cuando la monja católica fue violada, activistas hindúes demolieron parcialmente una iglesia que ha construido en el estado de Haryana, cerca de Delhi, y sustituyeron su cruz por una imagen hindú.

Unos días antes de la demolición, un miembro del parlamento del partido nacionalista hindú gobernante, Subramanian Swamy, fue criticado por decir que las iglesias y las mezquitas no eran edificios sagrados.

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