Miércoles 13/12/2017. Actualizado 01:00h

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Mundo

El país está en guerra desde hace tres años

La tensión entre milicias cristianas y musulmanas en Centroáfrica disminuye tras el viaje del Papa

Uno de los frutos de la visita de Francisco es que los cascos azules de la ONU podrían estar pensando intervenir en las zonas más peligrosas

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La República Centroafricana volvió a ser la que era durante dos días. El Santo Padre ha sido capaz de realizar el milagro. El bello rostro del “corazón” de África resurgió de nuevo: alegría, canto, baile y regocijo. Según misioneros de Bangui, este viaje apostólico está dando sus primeros frutos, ya que la tensión entre las milicias de musulmanes y cristianos, que hacen caso omiso a sus líderes religiosos, está disminuyendo.

El Papa Francisco durante una misa en República Centroafricana. El Papa Francisco durante una misa en República Centroafricana.

“Todavía es pronto para ver resultados, pero el Papa ha llegado al corazón de la gente de la República Centroafricana”, asegura a Religión Confidencial el padre Aurelio, misionero carmelita en Bangui.

El gesto de Francisco, al acudir a la mezquita de la capital, para pedir la paz entre cristianos y musulmanes, está dando sus primeros resultados. La tensión entre ambas milicias es menor en estos tres días posteriores al viaje apostólico. “Creo que el Papa ha traspasado el velo que oculta la convivencia entre las dos religiones”, expresa el fraile Aurelio.

Por otra parte, el hecho de que Francisco visitara esta mezquita, situada en el barrio más peligroso de Bangui, el denominado kilómetro 5, “es un bofetada para los casos azules y las Naciones Unidas, que no van a esos barrios, o si tiene que ir, acuden con medios blindados”, afirma el padre carmelita. Este misionero asegura que este gesto del Papa ha abierto los corazones de los cascos azules, que se podrían estar cuestionando su papel en el país, “tarea que, por ahora, no han sido capaces de jugar”, afirma. Los cascos azules de Naciones Unidas y soldados franceses de fuerzas especiales, son las únicas fuerzas de seguridad en todo el país.

El padre Aurelio manifiesta a ese confidencial que otro de los frutos de este viaje ha sido el asombro de muchos periodistas que se han quedado profundamente impresionados por la belleza de Centroáfrica. Confía en que a partir de ahora, alerten con más noticias sobre las necesidades del país.

Incluso entre las autoridades políticas se han producido ciertos cambios. “La presidenta se armó de valor y pidió perdón por los pecados de los centroafricanos en lugar de culpabilizar a la comunidad internacional como suele suceder habitualmente”, dice el padre Aurelio.

Señala asimismo, que en la fiesta del aniversario de la independencia, el pasado 1 de diciembre, el gobierno del país invitó a la gente a vivirla con moderación, “lo que refleja el don y las palabras del Papa, de cara a trabajar para que se produzca un cambio real”.

La esperanza en Centroáfrica es tan grande. El Papa les ha dejado una huella profunda aparecen las primeras luces, personas que quieren cruzar “la otra orilla” como dijo Francisco y pasar página a la violencia. “El país lleva tres años de guerra y locura. Hay personas profundamente traumatizadas. Para cada pequeña acción, a menudo hay otra contraria y exagerada. Para cada argumento, aunque sea pequeño, hay reacciones violentas y a veces fatales. Esperemos que entre todos se produzca un cambio real”, señala el carmelita misionero de Bangui.

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