Miércoles 13/12/2017. Actualizado 01:00h

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Se teme que entre los refugiados también haya terroristas escondidos

La situación es Nigeria es dramática: más de 5.000 desplazados huyen de Boko Haram

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Los 5.000 refugiados, que han sido acogidos en Maiduguri, capital del estado de Borno -en el norte de Nigeria-, provienen de las zonas que han caído bajo el control de Boko Haram, pero se teme que entre los refugiados se hayan escondido terroristas de Boko Haram listos para atacar en el centro de la ciudad.


Grupo de nigerianos católicos se reúnen para estudiar y leer la Biblia. Grupo de nigerianos católicos se reúnen para estudiar y leer la Biblia.

En declaraciones para la Agencia Fides el Padre Gedeón Obasogie, Director de Comunicaciones de la Diócesis de Maiduguri, cuyo territorio incluye los estados de Borno, Yobe y algunas zonas del Adamawa, asegura que “la situación de los desplazados, es dramática y no ha mejorado, ya que las áreas del estado de Adamawa todavía están bajo el control de Boko Haram”. Los nuevos ataques han incrementado el número de refugiados en Maiduguri y los campamentos están saturados. El flujo de refugiados aumenta el riesgo de que los miembros de Boko Haram se hagan pasar por desplazados para entrar en Maiduguri.

Las zonas de influencia del grupo terrorista Boko Haram en Nigeria son protagonistas de un éxodo masivo de cristianos. Por lo menos 100.000 católicos han dejado los estados de Borno, Adamawa y Yobe a causa del hostigamiento del grupo radical islámico y los recurrentes actos terroristas.

“Pueden matarnos, pero no nos pueden privar de la fe”

Por su parte, el Obispo de Maiduguri, Oliver Dashe Doeme, está haciendo su mejor esfuerzo para proporcionar asistencia a 5.000 personas desplazadas que han sido acogidas en tres parroquias de la ciudad: la Catedral de San Patricio, la iglesia de San Hilario y la de San Agustín. 

Al encontrarse con los desplazados el 2 de diciembre, Mons. Doeme les animó diciendo que “cuantos nos persiguen, pueden insultarnos, hacernos daño, destruir nuestra propiedad y privarnos del trabajo, incluso matarnos, pero no nos pueden privar de la fe”. El obispo pidió la protección de la Virgen y escuchó las historias de los refugiados, muchos de los cuales han escapado por poco de la muerte, escondiéndose en las montañas durante días sin comida ni agua potable. Muchos de ellos tienen familiares desaparecidos, tal vez muertos durante los ataques. Se han distribuido sacos de arroz y frijoles, aceite, sal, mantas y mosquiteras entre los desplazados. 

El informe oficial de la Diócesis de Maiduguri sobre la toma del territorio por Boko Haram bajo su jurisdicción, reproducida por Fides, arroja cifras de extraordinaria gravedad sobre lo que constituye una tragedia humanitaria: Más de 2.500 católicos fueron asesinados y unos 100.000 católicos fueron desplazados de sus tierras. 26 sacerdotes, más de 20 religiosas y 200 catequistas tuvieron que dejar la región. El total de niñas y jóvenes secuestradas es de más de 200 y fueron destruidas 50 parroquias. Cuatro de los cinco conventos existentes fueron abandonados a causa de la violencia.


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