Viernes 20/10/2017. Actualizado 01:00h

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Iglesia-Estado

Después de tres años de retraso en las licencias se encuentra a pleno rendimiento

El único colegio católico del municipio ‘izquierdista’ de Rivas cuenta ya con 350 alumnos

El presidente de la fundación del centro Santa Mónica afirma que aplicarán la ley LGTBI porque son contrarios a cualquier tipo de discriminación

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El colegio concertado Santa Mónica, ubicado en el Ayuntamiento madrileño de Rivas Vaciamadrid, gobernado por Izquierda Unida, funciona ya a pleno rendimiento. El curso pasado, alumnos y padres del centro sufrieron episodios de acoso por parte de vecinos que no querían una escuela católica en el municipio, a pesar de que Rivas cuenta con más de 20 colegios públicos y ninguno es concertado con ideario católico.

Instalaciones del colegio Santa Mónica. Instalaciones del colegio Santa Mónica.

El colegio está promovido por una entidad en la que participa el párroco de Santa Mónica (la parroquia colindante al centro), el obispo de la diócesis de Alcalá de Henares y otras personas con experiencia en este campo. El año pasado, la fachada de dicha iglesia sufrió pintadas tipo “fuera dogmas de las aulas” o “sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios”.

“En el momento en que se ha visto que el colegio está saliendo adelante y que había un número considerable de familias que solicitaban este tipo de centro, el tono de las críticas disminuyó totalmente. Actualmente existe una acogida estupenda y las relaciones entre el colegio y el ayuntamiento son buenas”, explica a Religión Confidencial Alfonso Aguiló, presidente de la Confederación Española de Centros de Enseñanza y también de la Fundación Arenales, entidad promotora de este y otros colegios de la Comunidad de Madrid.  

Alfonso Aguiló devela a este Confidencial que el alcalde de Rivas está invitado a este colegio y que esperan que en breve conozca las instalaciones.

El colegio Santa Mónica es un centro educativo de ideario cristiano en el que trabajan personas vinculadas a diversas realidades de la Iglesia. Surgió principalmente por el impulso de las familias y del párroco de Santa Mónica, ya que su parroquia cuenta anualmente con más de 800 niños en Primera Comunión y en Rivas se echaba en falta un colegio con identidad católica.

“Rivas tiene muy buenas infraestructuras, también educativas. La Administración local ha trabajado muy bien. Era necesario que surgiera esta nueva opción, que añade diversidad a un municipio que apuesta siempre por la pluralidad. Lo que será adoctrinar  es empeñarse en educar a los hijos de los demás obligándoles a escolarizarse donde ellos no quieren”, señala en una entrevista en la web del centro el párroco de Santa Mónica, Jesús de la Cruz Toledano.

Aplicar la ley LGBTI

A partir del curso 2017/18, los centros públicos y concertados de la Comunidad de Madrid tendrán que aplicar la ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y No Discriminación de la Comunidad de Madrid y la ley de protección integral contra la discriminación por diversidad sexual y de género. No obstante, el consejero de educación madrileño ha asegurado que los centros concertados tendrán libertad de aplicación, siempre y cuando se respete a todo individuo.

Previsiblemente, el colegio Santa Mónica será uno de los centros más vigilados en este asunto, teniendo en cuenta que está ubicado en un municipio gobernado por IU.

Al respecto, Alfonso Aguiló declara a este Confidencial: “Como es natural, somos contrarios a cualquier discriminación, también a las relacionadas con la orientación sexual. Nos alegra que se avance en la cultura del respeto a la diversidad, así como en la detección, prevención y corrección de acciones de discriminación o acoso hacia menores. Y, como también es natural, ese mismo espíritu de respeto a la diversidad, en el marco de los valores constitucionales, conlleva la necesidad de velar por la no imposición de modelos de comportamiento o adoctrinamiento y, por supuesto, todas las iniciativas deberán conciliarse con el respeto a opciones de los padres y con el respeto a que los centros tengan su carácter y su proyecto educativo propios, como han recogido siempre todas las leyes orgánicas de educación desde la transición”.

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