Lunes 18/12/2017. Actualizado 01:34h

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Iglesia-Estado

La laicidad es compatible con la cooperación

Rector de Comillas: “Relegar la religión al ámbito privado va contra los derechos fundamentales”

Según Julio L. Martínez, corre peligro el artículo 16.3 de la Constitución sobre libertad religiosa: “Dos de cuatro partidos quieren cambiarlo”

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El rector de la Universidad Pontificia de Comillas, el jesuita Julio Luis Martínez, ha alertado de que en España puede peligrar la libertad religiosa y en concreto, el artículo 16.3 de la Constitución, "un derecho que debemos defender con todas nuestras fuerzas”, afirmó en el Foro Arrupe organizado por la entidad entreParéntesis de los jesuitas.

Julio Luis Martínez, rector de la Universidad Pontificia de Comillas. Julio Luis Martínez, rector de la Universidad Pontificia de Comillas.

Julio Luis Martínez pronunció una conferencia en la Universidad Pontificia de Comillas sobre “Libertad Religiosa en España. Relaciones Iglesia-Estado”, dentro de las actividades que organiza la asociación entreParéntesis.   

El jesuita alertó del peligro que acecha a España en cuanto a la libertad religiosa. “Dos de los cuatro partidos mayoritarios han pedido eliminar el punto 16.3 de la Constitución española, lo que sería peligroso para las libertades fundamentales de este país. Tenemos la gran suerte de tener este artículo, y tenemos el deber de salvaguardar este derecho  con todas nuestras fuerzas”, aseveró.

El rector de Comillas recordó que a la “Francia laica le gustaría tener este punto de la Constitución. Sarkozy reivindicó, delante de Benedicto XVI, una laicidad positiva cooperante, y no excluyente. Al PSOE le diría que a los franceses les gustaría tener el punto 16.3 de la constitución”.

Privatización extrema y liberal

El jesuita explicó de otros peligros contra la libertad religiosa: “Un peligro es aquel que imponen algunos países, con una especie de dictadura atea, relegando la religión a la conciencia de la gente e impidiendo todo tipo de manifestación pública; el otro peligro es el de las sociedades liberales, en las cuales, la religión debe quedar en el ámbito privado y no de puertas afuera. Este es el peligro que corremos en España y, en general, en los países europeos. La primera sería una privatización extrema (la religión, solo en la propia conciencia) y la segunda una privatización liberal (la religión, en la sacristía)”.

El rector de la Universidad Pontificia de Comillas recordó que el laicismo sano, justo e inclusivo, como así han ido defendiendo los distintos Papas, es algo positivo. Y remarcó lo que significa que un Estado sea aconfesional: “Que no hay religión oficial. Sin embargo, la Iglesia Católica, en su derecho, al igual que otras religiones, le pide al estado convivir en un estado laico y aconfesional. No olvidemos que en España conviven casi dos millones de musulmanes, más de un millón de evangélicos y otro millón de cristianos ortodoxos”.

En esta línea, Martínez no descarta el día en que se pueda celebrar un funeral multirreligioso “pero que no sea grotesco”, puntualizó.  

“La laicidad pide que el Estado sea laico, pero no la sociedad. Cuando alguien sugiere  que no salgan procesiones, está impidiendo la libertad de la sociedad. Si un político no puede ir a un acto religioso, creo que por la misma razón, tampoco podría ir a un acto cultural. Los mismos que piden sacar la religión de la calle, quieren meter el multiculturalismo, que por cierto, podría ser una bendición”, declaró el rector de Comillas, que hizo referencia varias veces a la declaración conciliar Dignitatis Humanae sobre la libertad religiosa.

“Hablé varias veces con Gallardón”

Insistió asimismo que una laicidad positiva es aquella en la que separación y neutralidad se pueden conjugar con cooperación. “Laicismo o laicidad excluyente significa que tenemos lo primero, pero no lo segundo”, aseveró.  

En esta línea, alertó de que derrocar o cambiar una ley, y más tarde intentar de nuevo modificarla, es algo difícil.  “Varias veces hablé con el ministro Gallardón sobre la Ley del aborto. Dar marcha atrás es complicado. Por eso, tenemos que salvaguardar el punto 16.3 de la Constitución. Yo no renunciaría a cambiar la ley del aborto, pero en estos momentos, es muy difícil”. 

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