Miércoles 22/11/2017. Actualizado 07:29h

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Iglesia-Estado

Polémica sobre la conversación del embajador con Parolin

La mala relación Gobierno-Iglesia se mostró en la baja representación a la canonización de Faustino Míguez

El Ejecutivo envió, no un ministro, ni un secretario de Estado ni un director general: al secretario general de Administración de la Justicia

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Las relaciones entre el Gobierno español y la Iglesia en España no atraviesan su mejor momento. Y se comprobó en la representación enviada a Roma a la canonización del escolapio Faustino Míguez, fundador del Instituto calasancio Hijas de la Divina Pastora.

El embajador de España ante la Santa Sede Gerardo Bugallo con el Papa. AFP. El embajador de España ante la Santa Sede Gerardo Bugallo con el Papa. AFP.

En política los gestos son relevantes, y esa decisión del Ejecutivo de Mariano Rajoy ha sido interpretada, en ámbitos especializados consultados por Religión Confidencial, como una muestra más de esa mala relación.

A la hora de designar los representantes del Gobierno en las canonizaciones, son los ministros quienes suelen presidir la delegación que asiste a los actos pontificios. En esta ocasión, no ha sido ni un ministro, ni un Secretario de Estado, ni un Director General.

La delegación española estuvo encabezada por el secretario general de la Administración de Justicia, Antonio Dorado Picón; al que acompañaban el secretario general del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, Manuel Quintanar Diez; el alcalde de Celanova, José Luis Ferro y el vicepresidente de la diputación de Ourense, Rosendo Fernández.

Polémica con la entrevista del embajador y Parolin

Los buenos oficios del nuevo Embajador de España  ante la Santa Sede, Gerardo Bugallo Ottone, están encaminados a que en la Santa Sede sean conscientes de la gravedad por la que atraviesa España.

Muestra de ello ha sido, por ejemplo, la rapidez con la que el embajador ha respondido a algunas consultas privadas o el cambio de formato de la cena de recepción con motivo de la canonización en la embajada. Una cena en la que fue muy comentado por los asistentes el discurso del embajador. 

Muestra de la complejidad del trabajo del actual embajador es lo publicado por el diario “La Vanguardia”, en su edición del pasado sábado. El rotativo afirmaba que fuentes vaticanas habían mostrado su malestar por el hecho de que el asesor religioso de la Embajada de España ante la Santa Sede y periodista, Antonio Pelayo, publicara en la Revista “Vida Nueva” el contenido de la conversación del Embajador con el Papa Francisco durante la presentación de las cartas credenciales y en la posterior conversación con el cardenal Parolin.

Según la fuente vaticana del diario barcelonés, el embajador hizo “una lectura completamente tendenciosa y partidista” de la conversación. “El embajador no es el portavoz del Papa ni de Parolin”, recoge el diario “La Vanguardia”.  


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