Jueves 19/07/2018. Actualizado 01:00h

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Diócesis

Unas 3.000 personas arropan a la familia del niño

El obispado de Almería relata los momentos más emocionantes del funeral de Gabriel

"Conociendo como conozco al obispo, ha tenido que aguantarse las ganas de llorar", dice el responsable de comunicación

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Unas 3.000 personas, según datos de la Policía Local, han acompañado a los padres del pequeño de ocho Gabriel Cruz, en el funeral celebrado este martes en Almería por el obispo Adolfo González Montes. El delegado de medios de comunicación de la diócesis, el sacerdote Ramón Bogas, relata a Religión Confidencial los momentos más emocionantes.

Funeral Gabriel Cruz. Funeral Gabriel Cruz. Diputación.

“Ha habido muchos momentos emocionantes, pero creo que uno que ha impactado mucho, al menos a nosotros, ha sido al terminar el funeral y antes de que Patricia, la madre de Gabriel, se dirigiera al público a la salida de la catedral. De manera espontánea, todo el pueblo, al unísono, ha rezado un Padre Nuestro. Ha sido impresionante”, cuenta Bogas a RC.

El sacerdote transmite su emoción y afirma que ha visto gente muy unida y muy emocionada.

El delegado de medios también destaca la unión de esos padres, que aun cuando estaban separados, se les ha visto en todo momento apoyándose el uno al otro. “Estaban agotados, pero son fuertes. Casi no podían seguir las partes de la misa, pero estaban presentes con todo su corazón”.

Cercanía con el párroco

“Otro gesto que me ha parecido muy bonito es el cariño que se ha establecido entre los padres de Gabriel, Patricia y Ángel, y su párroco, D. Antonio. No es un cariño formal, es un cariño de verdad, de cercanía. Les he visto muy unidos, mucha fraternidad entre ellos”, afirma el delegado de medios.

El obispo se traga las lágrimas

Sobre el obispo González Montes, señala: “Conociendo como le conozco, sé que ha tenido que aguantarse las ganas de llorar de verdad. Se ha tragado todas sus lágrimas”.

Para el director de comunicación de la diócesis de Almería, la cultura católica forma parte del pueblo, está metida en las entrañas de la gente, y hay muchas personas con verdadera fe. Y este funeral es una prueba de ello.

Durante la homilía, el obispo de Almería ha definido a Gabriel como un “niño "alegre y bonito, un niño sonriente que nos tenía a todos cautivados".

También ha dicho que su muerte sin sentido pone de manifiesto la situación enferma del corazón humano. 

En un mensaje a todos, pero especialmente a sus padres, ha transmitido que la “fe consuela, no es una mera ilusión ni fantasía”.


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