Domingo 22/10/2017. Actualizado 01:00h

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Diócesis

Son jóvenes y universitarios

La Sagrada Familia, abarrotada durante la celebración de la ordenación de cuatro nuevos sacerdotes

Cardenal Omella: “La misión del presbítero es velar, estar en guardia ante las fuerzas amenazadoras del mal”

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Jóvenes y con estudios universitarios. Así son los cuatro nuevos sacerdotes de Barcelona: Pere Alavedra, Iñaki Marro, Alberto Moreno-Palancas y Josep Roca, que se han ordenado el pasado domingo 8 de octubre en la Sagrada Familia, en un multitudinaria celebración que se desarrolló con la presencia de amigos y familiares.

Ordenaciones en la Sagrada Familia. Ordenaciones en la Sagrada Familia.

El arzobispo metropolitano de Barcelona, cardenal Juan José Omella presidió la ceremonia y la concelebraron los dos obispos auxiliares de la archidiócesis, Sergi Gordo y Antoni Vadell, el rector del Seminario Conciliar de Barcelona, Josep María Turull y el rector de la parroquia de Sant Vicenç de Sarrià, Salvador Bacardit.

Durante la homilía, (escrita en español y en catalán) el arzobispo destacó la grandeza de la vocación sacerdotal aunque en la actualidad su figura no tenga tanta relevancia social. Aunque este ministerio -recordó Omella- no proviene del reconocimiento social sino del don de Dios, informa el arzobispado.

“Nosotros, con los ojos de la carne, no vemos nada, pero en el silencio de vuestro corazón se realiza una identificación con Cristo auténtica y real. Exteriormente los sacerdotes seguimos siendo los mismos, limitados, pobres pecadores, pero en realidad somos transubstanciados y configurados con el propio Cristo. ¡Qué misterio tan grande, qué don tan inmenso os hace el Señor y, por lo tanto, se lo hace también a la Iglesia y a la humanidad! Damos gracias por este don que os hace, en cuanto a sus familias y respecto a la Iglesia entera”, dijo el cardenal ante los cuatro jóvenes sacerdotes.

Estar de pie ante las corrientes del tiempo

También les recordó que la misión del sacerdote es la de velar, estar en guardia ante las fuerzas amenazadoras del mal, mantener despierto el mundo para Dios y estar de pie ante las corrientes del tiempo, de la verdad y del compromiso para el bien”.

El arzobispo también destacó que “estar en la presencia del Señor también implica caminar siempre a su lado, haciéndonos cargo de los hombres, sirviéndoles con entrega generosa”.

Además, recordó las palabras del Papa Francisco quien cuando dice que “el sacerdote, es decir, el pastor del pueblo de Dios, debe ir delante del rebaño indicando el camino, la meta que nos atrae y que no es otra que la persona de Jesús, el Reino de los cielos.


El pastor debe también ir en medio de la gente, compartiendo los gozos y las penas de esas personas a las que ha sido enviado a servir y acompañar. En medio de todos, como uno más, sin buscar honores ni privilegios. Con un corazón dispuesto a amar y servir a todos sin distinción ni preferencias”.

Omella subrayó a los cuatro nuevos ordenados que el sacerdote que “debe ir, finalmente, detrás de todos al ritmo de los más lentos, de los que se cansan y no quieren seguir… como un padre bueno que atiende a todos y tratando de tener, para todos, una palabra de ánimo, de acogida, de esperanza y de amor”. 


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