Martes 24/10/2017. Actualizado 01:00h

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Diócesis

Madrid despedirá al Papa en La Almudena con una Eucaristía el 3 de marzo presidida por Rouco

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La Iglesia universal se está volcando en gestos de cariño con Benedicto XVI antes de que deje la Sede de San Pedro el próximo 28 de febrero a las ocho de la tarde. En las distintas diócesis españolas se están organizando Eucaristías de acción de gracias por sus ocho años de pontificado. En Madrid, la celebración, presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio Msría Rouco Varela, tendrá lugar el 3 de marzo, a las siete de la tarde, en la catedral de la Almudena.

La Diócesis de Madrid quiere despedir al Santo Padre y lo hará con una celebración en la catedral de Santa María la Real de la Almudena que estará presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. El objetivo de esta cita, según explican desde el arzobispado es mostrar esos sentimientos "de filial afecto y de profunda gratitud para con el Santo Padre por su entrega generosa e impagable servicio como Pastor de la Iglesia universal; de modo particular, por la cercanía que en sus años de Pontificado ha manifestado hacia España; y, más en concreto, por haber elegido nuestra diócesis de Madrid para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en 2011".

En una reciente carta a sus fieles, Rouco describía así al Santo Padre: "El Papa Benedicto XVI ha servido a la Iglesia como un humilde trabajador de la viña del Señor, que aceptó la suprema responsabilidad de Pastor universal con obediencia a la voluntad del Señor que se le manifestó en la elección del cónclave después de la muerte del beato Juan Pablo II. Durante estos años como sucesor de Pedro ha iluminado a la Iglesia con un magisterio claro y espléndido sobre todas las cuestiones que afectan a la Iglesia en el mundo de hoy: desde el primado de Dios en la sociedad hasta los aspectos más esenciales y sencillos de la vida cristiana, entendida como vida en Cristo y en su santidad. Ningún aspecto de la vida humana ha quedado al margen de su corazón de Padre y Pastor de la Iglesia, preocupado por que el hombre pueda llegar a Dios por medio de Cristo, único Redentor. Sus encíclicas sobre la Caridad, la Esperanza y la convocatoria del Año de la Fe muestran su interés por mantener a la Iglesia sobre el único fundamento que puede darle firmeza y estabilidad en los avatares de este mundo: la relación estrecha, viva y directa con Dios a través de la vida teologal".

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