Miércoles 22/11/2017. Actualizado 07:29h

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Diócesis

Más de 200 jóvenes mujeres viven en comunidad en dos conventos burgaleses

Las Constituciones de Iesu Communio podrían ser aprobadas definitivamente en 2016

El próximo mes de diciembre finaliza el periodo de observación del marco que regula los aspectos jurídicos y carismáticos del instituto religioso

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Tras un largo tiempo de desarrollo y discernimiento de esta forma de vida nacida en la Archidiócesis de Burgos, en diciembre de 2010 fueron aprobadas "ad experimentum" las Constituciones de Iesu Communio, que cuenta con dos sedes ubicadas en los municipios de Lerma y La Aguilera.

Iesu 2

Desde entonces, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada ha ido recibiendo de modo anual los preceptivos informes que Iesu Communio –como es habitual en casos similares- remite a Roma a través del Arzobispo, que acompaña de cerca el proceso.

Estos informes periódicos y el seguimiento cercano sirven para tutelar los primeros años de vida del Instituto y para comprobar la adecuación al carisma fundacional de las normas concretas recogidas en las Constituciones; un carisma que ya fue reconocido por el Vaticano mediante el profundo estudio que precisamente se realizó con el objeto de aprobar las Constituciones “ad experimentum”. Entre los rasgos destacados de esta nueva forma de vida cabe destacar que su clausura, conforme a las propias Constituciones, permite a las religiosas cierto contacto con el exterior y, en particular, con numerosas personas, muchas de ellas jóvenes.

Fuentes próximas a este proceso informan a Religión Confidencial que “avanza según lo previsto y con total normalidad”. Asimismo, señalan que este año 2015, tras la recepción del último informe de Iesu Communio, sería el momento de recapitular y realizar las modificaciones jurídicas oportunas –en el caso de que fueran necesarias- para custodiar de mejor forma el carisma fundacional.

“Todo marcha bien. El periodo 'ad experimentum' precisamente consiste en esto; en ir experimentando para ver si el actual marco sirve mejor o peor al carisma de la comunidad”, explican las referidas fuentes.

El ritmo que ha seguido este proceso canónico está cumpliendo los plazos habituales que el Vaticano maneja en estos casos. Aunque no existe una fecha fijada para que la Santa Sede otorgue su plácet final a las Constituciones de Iesu Communio, no es descartable que se produzca en el año 2016. 

Itinerario

Iesu Communio es una orden religiosa fundada por la Madre Verónica, nacida el 27 de agosto de 1965 en Aranda de Duero (Burgos) con el nombre de María José Berzosa Martínez. Entró el 22 de enero de 1984 en el Monasterio de Damas Pobres de Santa Clara de Lerma.

En aquella atmósfera de espiritualidad, marcada por San Francisco de Asís y Santa Clara, pero también por los Padres de la Iglesia y diversos santos, maestros y teólogos, incluidos los papas San Juan Pablo II y Benedicto XVI, comenzó a nacer una nuevo carisma eclesial que, en palabras de la Madre Verónica, se caracterizó por “la afirmación y acogida, en obediencia, de un designio de Dios sobre la vida de esta comunidad, que se perfilaba como una vida contemplativa que se hace presencia y testimonio”.

Un rápido y continuo crecimiento de vocaciones comenzaron a abrazar esta nueva forma de vida, haciendo que el espacio del monasterio de Lerma resultara insuficiente. El cercano convento de San Pedro Regalado de La Aguilera, de la Orden Franciscana, sirvió para acoger a las nuevas vocaciones de la creciente comunidad. En 2004, la provincia franciscana cedió por 30 años el convento. Sin embargo, el aumento de vocaciones y la necesidad de reformas del edificio llevaron a la naciente comunidad a solicitar la compra del edificio.

El Cardenal Rodé, por entonces Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, las autorizó a ser una única Comunidad en dos sedes diferentes y con un único gobierno y una única casa de formación. Así, en 2009, la Madre Verónica fue elegida abadesa de la Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara de Lerma y Aguilera, constituida entonces por una comunidad de 181 religiosas, cuya media de edad era de 18 a 35 años.

Por solicitud del arzobispo de la diócesis burgalesa, Francisco Gil Hellín, la naciente comunidad redactó un texto para unas Constituciones donde se plasmaron por escrito los aspectos esenciales de la vida que ya venían viviendo desde hacía más de diecisiete años la Comunidad.

Una vez acabada la redacción de las Constituciones, la comunidad fue convocada en Capítulo, bajo la presidencia del arzobispo, para pronunciarse en votación sobre el nuevo proyecto de vida recogido en las constituciones. En sendas votaciones secretas, tanto las profesas temporales, novicias y postulantes como las hermanas propiamente dichas asintieron por unanimidad a que el carisma fuera presentado ante la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada.

El 4 de diciembre de 2010, Benedicto XVI manifestó oficialmente su parecer favorable para que las Constituciones fueran aprobadas “ad experimentum” por el periodo habitual para estos casos -cinco años- y la Comunidad fuera transformada en un nuevo instituto religioso de derecho pontificio con el nombre de Iesu Communio.

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