Sábado 18/11/2017. Actualizado 01:00h

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Diócesis

Clausura del Año Jubilar del Santo Cáliz de la Misericordia

Cañizares destinará el 10% del presupuesto a los pobres y abrirá dos centros para toxicómanos

También pondrá en marcha en la Archidiócesis de Valencia una casa-hogar para padres ancianos con hijos discapacitados

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El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha anunciado cuatro iniciativas sociales en su diócesis como fruto del Año de la Misericordia durante la misa de clausura del Jubileo propuesto por el Papa Francisco.

Varios centenares de fieles acudieron a la clausura del Jubileo en Valencia. Varios centenares de fieles acudieron a la clausura del Jubileo en Valencia.

El pasado domingo por la tarde, en una Misa concelebrada  en la catedral con 5 obispos y 100 sacerdotes, el arzobispo de Valencia clausuró el Año Jubilar del Santo Cáliz de la Misericordia, que la Santa Sede aprobó que se celebre cada 5 años en Valencia, por guardar en la catedral el Santo Cáliz que Jesucristo usó en la Última Cena. En este primer año jubilar y por  coincidir con el Año de la Misericordia convocado para toda la Iglesia por el Papa Francisco – que se acaba en toda la Iglesia el próximo 20 de noviembre -, se ha denominado Año Jubilar del Santo Cáliz de la Misericordia.

En una catedral abarrotada por miles de fieles, Cañizares anunció estas 4 iniciativas sociales en la diócesis de Valencia. En primer lugar, el arzobispado destinará el 10% del presupuesto “a los pobres más pobres”, se abrirán 2 albergues para jóvenes con problemas de drogadicción, pondrá en marcha una casa-hogar para padres ancianos con hijos discapacitados y todos los colegios diocesanos – son 70 - abrirán en vacaciones para dar alimento a niños en edad escolar.

Además de estas 4 iniciativas concretas, el cardenal dejó la puerta abierta a más iniciativas “que se llevarán a cabo para atender a refugiados, excluidos y perseguidos”, como expresó en la homilía, aludiendo a que “el Año Jubilar se acaba pero los frutos permanecen, y los principales son  el de la misericordia arraigada en nosotros y una respuesta de conversión y renovación”.

Reaccionar frente al relativismo ético

Cañizares puso el acento en esa renovación en “la reacción ante el crecimiento de la indiferencia religiosa del relativismo ético, que debilita la vida de no pocos cristianos”, que “pretende una vida del hombre como si Dios no existiese”.

Destacó, asimismo, “los nuevos peligros que acosan al hombre y su dignidad, así como su convivencia”, centrándolos en “el debilitamiento de la familia, el poderoso narcotráfico, el terrorismo infernal por fuerzas que dicen blasfemamente actuar en nombre de Dios, el mercado de armas,  la violencia machista o la trata del hombre o de la mujer”.


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