Domingo 17/12/2017. Actualizado 01:07h

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Crónica de Roma

El primer arresto domiciliario de un exnuncio en el Vaticano

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Un artículo de...

Mercedes  De La Torre
Mercedes De La Torre

Corresponsal en el Vaticano

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El eco de la noticia del arresto domiciliario en el Vaticano del ex-nuncio apostólico de la República Dominicana, Jozef Wesolowski, ha dado la vuelta al mundo porque se trata de un caso sin precedentes en la historia reciente.

Wesołowski tiene 66 años y está acusado de haber cometido presuntamente abusos en contra de menores y de poseer material pedopornográfico, según anunció el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi.

El religioso polaco fue nuncio en República Dominicana de enero de 2008 hasta agosto de 2013, cuando fue destituido de su cargo después de que el arzobispo de Santo Domingo, el cardenal Nicolás López Rodríguez, informara al Papa Francisco de las acusaciones fruto de un reportaje periodístico.

A partir de ese momento, el Vaticano abrió una investigación y en junio de 2014 el ex nuncio recibió la pena canónica de ‘reducción al estado clerical’ de parte de la Congregación de la Doctrina y la fe.

Por ahora, el portavoz vaticano explicó que Wesolowski había sido convocado por el Promotor de justicia del Estado de la Ciudad del Vaticano “por graves hechos de abuso en daño de menores sucedidos en República Dominicana” y explicó que fue arrestado por la magistratura civil vaticana en el ámbito de la investigación en su contra.

Además, el padre Lombardi insistió en que debido a la “gravedad de los hechos” se condujo al arresto domiciliario por la “situación sanitaria del imputado comprobada por documentación médica” pero se desconocen los detalles de la enfermedad.

Esta situación de investigación podría durar algunos meses, según lo que explicó Lombardi quien estimó que el proceso podría comenzar a finales de 2014 o a inicios de 2015.

En caso de comprobarse las acusaciones y según la ley vaticana vigente antes de la reforma en 2013, podría ser condenado a seis o siete años de prisión, más eventuales agravantes.

Por último, es interesante destacar, según lo que confirmó el portavoz vaticano, que la iniciativa de los órganos judiciales se debió a la voluntad expresa del Papa para que “un caso tan grave y delicado se aborde sin demora, con el derecho y el rigor necesario, con plena asunción de responsabilidad por parte de las instituciones que forman parte de la Santa Sede". 

 @mercedesdelat


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