Lunes 11/12/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Se espera el nombramiento de un delegado de Roma que solucione el problema del Camino en Japón

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Un grupo de obispos de Japón, entre ellos el presidente de la Conferencia Episcopal, se reunió el 13 de diciembre en el Vaticano con Benedicto XVI para tratar de resolver los malos entendidos que han puesto en peligro la permanencia del Camino Neocatecumenal en el país oriental.

La reunión duró casi dos horas y contó también con la presencia del cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, y de otros purpurados. La delegación de cuatro obispos japoneses fue a Roma para discutir sobre “el serio problema” que están teniendo con el Camino Neocatecumenal y con su seminario en la diócesis de Takamatsu, situada a 520 kilómetros al sudeste de Tokyo. Tiene unos 5.000 católicos.

Es la cuarta vez que los obispos japoneses viajan a la Ciudad Eterna por este asunto. Durante la visita “ad limina” de diciembre de 2007, el entonces presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Okada, dijo que “en la pequeña Iglesia Católica de Japón, la poderosa actividad sectaria de los miembros del Camino es divisiva y provoca enfrentamientos. Ha provocado una dolorosa división en el seno de la Iglesia”.

En este contexto llegó a afirmar que los prelados estaban “luchando con todas las fuerzas para solucionar el problema, pero sentimos que para encontrar una solución será muy importante y extremadamente necesaria la preocupación de Su Santidad por la Iglesia en Japón”.

La Santa Sede llevó a cabo una investigación en 2007 y un año después, en 2008, el cardenal Bertone envió una carta en la que anunciaba que el seminario se cerraría y que muchos de los seminaristas y profesores se trasladarían al seminario “Redemptoris Mater” de Roma. Los miembros del Camino manifestaron su desacuerdo con esa medida.

Durante el siguiente encuentro, en abril de 2008, el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Japonesa entregó un informe detallado de la situación al Papa y señaló entonces que el seminario diocesano debía cerrar y que la Santa Sede estaba de acuerdo con esto. Los obispos, explicó, siguen teniendo “serios y profundos” problemas con el Camino, debido a su “forma de pensar”, su “actitud” hacia la cultura japonesa, la liturgia y otras cuestiones.

De las conclusiones de la reunión en el Vaticano del pasado 13 de diciembre solo se sabe por el momento que el Camino Neocatecumenal sigue en Japón y que la Santa Sede nombrará un delegado que favorezca el diálogo Camino-Obispos.

Esperemos que lleguen a una solución cuanto antes, porque la que saldrá realmente beneficiada -que es lo más importante- es la Iglesia en Japón.

Por Alfonso Bailly-Bailliére

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