Viernes 20/10/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

“Sé que moriré asesinado, pero ofrezco mi vida como testimonio de Jesús”

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El domingo pasado, en el Colegio Pontificio San Pedro Apóstol de Roma, se celebró una misa en sufragio de Shahbaz Bhatti, el ministro pakistaní asesinado el miércoles pasado.

La celebración eucarística, promovida por la Asociación de paquistaníes cristianos en Italia, fue presidida por el cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, que definió a Bhatti como un mártir que nunca pronunció una palabra de odio contra sus enemigos.

En la homilía, invitó a los sacerdotes, seminaristas, religiosas y laicos paquistaníes, a “dar gracias a Dios por haber puesto en nuestro camino a este auténtico mártir, un testigo de la fe cristiana, que nos recuerda que en la Cruz se halla la auténtica esperanza: la Cruz nos insta a dar la vida por nuestros hermanos. La Cruz nos recuerda que el amor es más fuerte que el odio”.

“Me conmoví profundamente leyendo el testamento espiritual que, en mi opinión, está a la altura de textos como los de los Padres de la Iglesia”, dijo el purpurado. “No tengo más miedo, dedico mi vida a Jesús. No quiero popularidad, ni posiciones de poder; sólo quiero un lugar a los pies de Jesús”. Son frases impactantes.

El cardenal Tauran recuerda que se había encontrado con él en Roma y después, más adelante, en Pakistán. La última vez que se vieron fue en el aeropuerto de Lahore, sobre la media noche justo antes de embarcarse en el vuelo hacia Roma. Cuando nos despedimos me dijo: ‘Sé que moriré asesinado, pero ofrezco mi vida como testimonio de Jesús y por el diálogo interreligioso’. Él lo sabía y ya había ofrecido su vida. Creo que es un verdadero mártir”, subrayó el purpurado.

Tras poner de relieve que el difunto ministro fue “un auténtico cristiano que nunca tuvo palabras de odio porque había asimilado el Evangelio de forma notable”, dijo que es necesaria una respuesta unánime de la comunidad internacional frente a tragedias como esta. En este contexto, el presidente de la oficina encargada del diálogo interreligioso señaló que había recibido cartas de embajadores musulmanes en las que dicen que, obviamente, esto no es el islam, sino personas que lo utilizan para llevar a cabo acciones aberrantes.

Durante el Ángelus del domingo pasado, el Papa recordó al ministro paquistaní asesinado y expresó su deseo de que este sacrificio despertase en las conciencias el valor y el compromiso para tutelar la libertad religiosa de todos los seres humanos.

Alfonso Bailly-Bailliére

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