Viernes 20/10/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

El mayordomo del Papa pide perdón

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Paoletto ha escrito al Papa una carta. Tras la gran traición, pide perdón a Benedicto XVI. Quizás sea un gesto mediático, pero sin duda no le valdrá para engañar a la justicia vaticana pues esta carta no influirá, de ninguna manera en el proceso.

En el caso Vatileaks, se sabe casi todo, pero no todo. Las filtraciones, aunque en menor medida y mucho menos dañinas, continúan llegando. La última, saltó a la prensa italiana, en concreto a Il Corriere della Sera, es sobre la carta que Paolo Gabriele, el mayordomo de Benedicto XVI, ha enviado al Papa pidiéndole perdón por lo sucedido.

Se trata de una misiva confidencial y que, supuestamente, solo han leído Benedicto XVI y la comisión de cardenales encargada de la investigación. Pero la prensa, por medio de uno de los abogados de Paoletto ha recibido de nuevo esta exclusiva.

En ella, el mayordomo reconoce lo sucedido, confiesa que actuó solo y sin cómplices, muestra su profundo dolor y arrepentimiento por lo ocurrido y sobre todo, pide perdón al Papa por el daño causado.

Tras una grand traición llega un gran arrepentimiento y esto es lo que está probando ahora Paoletto aunque supongo que algo de miedo a la condena también habrá. Una deslealtad a tan alto nivel sólo puede tejerse con sangre muy fría, pero años de servicio al Papa –y 60 días en cárcel- han vuelto a templar la sangre del mayordomo que ahora, avergonzado y apenado, vuelve al Santo Padre para pedirle perdón.

Sin duda el mal ya está hecho y esta carta no borra la difamación y el escándalo producido. Pero es un gesto de honradez -precisamente la que le faltó mientras filtraba a la prensa información confidencial- el que ahora hace al escribir al Papa, dar la cara, reconocer los errores y la traición a un amigo y disculparse.

No hay que descartar la posibilidad de una maniobra mediática para limpiar el nombre del mayordomo. A estas alturas del caso no se puede pecar de ingenuos. De lo que seguro no le valdrá será para ablandar a la justicia vaticana porque al tratarse de una misiva privada y confidencial, no influirá de ningún modo en el desarrollo del proceso. Por lo que, por una vez en este Vatileaks, esperemos, confiemos en el verdadero arrepentimiento y sincero perdón de Paolo Gabriele.

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