Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Lo que hizo inolvidable la visita de Francisco a la Comunidad de San Egidio

El Papa Francisco se ha reunido con más de 15.000 personas durante su visita a la sede de la Comunidad de San Egidio en Roma.

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En poco más de dos horas y media el párroco del mundo ha podido saludar y escuchar las historias de diversos tipos de personas. Se ha acercado, entre otros, a enfermos, ancianos, niños y jóvenes italianos pero también a numerosos ‘nuevos europeos’ entre ellos personas refugiadas y gitanos.

Un artículo de...

Mercedes  De La Torre
Mercedes De La Torre

Corresponsal en el Vaticano

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Este aspecto sin duda ha ocasionado que esta visita papal sea inolvidable para todos los que han podido seguir la visita en persona o a través de la transmisión en directa.

 

A pesar de las previsiones meteorológicas que pronosticaban lluvia todo el fin de semana, el agua se detuvo cuando el Papa llegó a una de las zonas más significativas del centro de Roma: la plaza Santa Maria en Trastevere que estaba totalmente llena y desde el primer momento, según su estilo, Francisco comenzó a saludar a diferentes tipos de personas, entre ellos un grupo de judíos, una mujer de Eritrea, personas ancianas e incluso representantes latinoamericanos quienes le dieron de beber mate.

 

Al entrar a la Basílica de Santa Maria Trastevere, el Papa ha recibido el saludo del fundador de la Comunidad, Andrea Riccardi quien le recordó que comenzaron en 1968 y que les movía ser una Iglesia de todos sobre todo para los pobres “creemos en el sueño de cambiar el mundo”, “los pobres son amigos que nos han enseñado a vivir”, “con Jesús los pequeños pueden hacer historia” ha precisado Riccardi quien indicó “aquí se confude quien sirve y quien es servido”.

 

Esta cuestión la pudo comprobar el Papa tras escuchar las historias de diferentes personas que representan los diversos miembros de la comunidad. Es interesante destacar la atención con la cual Francisco escuchaba a cada uno de ellos y después el cariño con el cual los saludaba. Entre ellos se encontraron: un obispo siro ortodoxo que vive en Aleppo; una anciada de 90 años; una niña de 12 años; un padre de familia de 28 años sin trabajo que le dijo al Papa que aprendió que “la vida no vale por lo que hago sino por lo que soy”; un gitano de 30 años que se bautizó, estudió, trabaja y salió del campo hace tiempo y que ahora él anima a otros gitanos a enviar a los niños a la escuela y a respetar las leyes, un refugiado musulmán de Afganistán y un miembro de San Egidio de El Salvador que le explicó al Papa que recientemente han asesinado a un miembro de la Comunidad que promovía la cultura de la paz.

 

Por su parte, el Papa Francisco ha enviado un saludo a los miembros de la Comunidad de San Egidio de todo el mundo y los ha invitado “a ser amigos de Dios, de los pobres y de la paz” también ha destacado la oración que realizan a diario en la Basílica de Santa Maria in Trastevere en el centro de la ciudad “que no significa ignorar” sino escuchar y acoger a los hombres y mujeres en las periferias del mundo y ha insistido que “la oración preserva al hombre de las tentaciones como el protagonismo, indiferencia y victimismo”.

 

En esta línea, el obispo de Roma ha reconocido que los miembros de San Egidio “han aprendido a mirar a los otros” y por eso se “confunde quien ayuda y quien es ayudado” ya que esta tensión se convierte en un abrazo y los ha animado a ser y permanecer con esa actitud, ayudando a los pobres, a los ancianos, a los jóvenes.

 

Por otro lado, el Papa argentino ha precisado que Europa no ha envejecido sino que “está cansada” y no sabe qué hacer, por eso ha animado a ayudarla para reencontrar su raíz y ayudar también a los  75 millones de jóvenes “ni, ni” que no trabajan ni estudian.

 

Por último, el Pontífice ha pedido más oración y más diálogo y ha insistido que “el diálogo es posible sólo desde la propia identidad” ha advertido la importancia de no fingir, sino a “dialogar sin negociar la propia identidad” por lo que ha animado a continuar caminando junto a la oración, la pobreza y la paz para ayudar a crecer la compasión y la ternura en la sociedad “ahora que es el tiempo de la misericordia”.

 

Al finalizar la liturgia de la palabra y las intercesiones el Papa visitó la sede de la Comunidad y antes de regresar en su coche al Vaticano el Papa se ha despedido pidiendo a la gente rezar por los pobres nuevos, por tantas familias y por los pueblos en guerra y la paz y ha concluido con una broma para pedir que recen también por por él “mi trabajo es un trabajo no saludable por lo que necesito del extraordinario”.

 

@mercedesdelat

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