Sábado 18/11/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

El importante papel de las Iglesias-puente en China

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Hoy termina en el Vaticano la reunión de la Comisión que Benedicto XVI instituyó en 2007 para estudiar los temas de mayor importancia en la vida de la Iglesia católica en China. Forman parte de la Comisión los superiores de los dicasterios de la Curia Romana competentes en la materia y algunos representantes del episcopado chino y de congregaciones religiosas.

La primera reunión plenaria, celebrada del 10 al 12 de marzo de 2008, tuvo como tema la Carta que el Santo Padre Benedicto XVI dirigió a los católicos chinos el 27 de mayo de 2007. En las dos reuniones posteriores (30 de marzo a 1 abril de 2009 y 22 a 24 de marzo de 2010) se estudió el tema de la formación humana, intelectual, espiritual y pastoral de los seminaristas y personas consagradas, y la formación permanente de los sacerdotes.

En la plenaria de estos días se ha examinado la situación pastoral de las circunscripciones eclesiásticas en China, con especial referencia a los desafíos que afronta la Iglesia al encarnar el Evangelio en las actuales condiciones sociales y culturales.

El padre Bernardo Cervellera, responsable de la agencia ‘AsiaNews’, escribe que “existe un drama doloroso que divide a los miembros de la Comisión: la ‘bofetada’ de Pekín con la ordenación ilícita del obispo de Chengde y la Asamblea de representantes católicos chinos (en noviembre y diciembre pasados). A pesar de los muchos discurso sobre la distensión entre China y la Santa Sede y del ciego optimismo de diversas personalidades del Vaticano, China, de hecho, ha decretado que permitirá nombramientos episcopales sólo si los candidatos son los elegidos por Pekín, y desea “usar” a los obispos en apoyo de su política, excluyendo hasta el más mínimo espacio de la libertad religiosa solicitada por el Papa en su carta de 2007.

“Los gestos agresivos de Pekín -continúa Cervellera- también han cerrado las puertas a los intentos de reconciliación entre las comunidades oficial y subterránea, que Juan Pablo II y Benedicto XVI estaban remendando con tanta paciencia“.

El padre Cervellera asegura que “para fortalecer la relación entre la Iglesia en China y la Iglesia católica universal, es importante valorar el gran empeño de las llamadas Iglesias-puente: la de Taiwán, Hong Kong, Macao y Singapur. A través de visitas, informes, ayudas económicas y el envío de profesores y personal religioso, pueden confortar y ayudar en el desarrollo de la vida de las comunidades chinas, sofocadas por el control o las detenciones”.

“La esperanza es que del encuentro de estos días en el Vaticano emerja una visión clara y realista de las relaciones entre Iglesia y Estado en China, que no traicione el sacrificio y las expectativas de los que son leales al Papa en ese país”.

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