Jueves 23/11/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Un “humilde trabajador de la viña del Señor”

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Hoy hace seis años, el cardenal Joseph Ratzinger era elegido Sucesor de Pedro. La elección del nuevo pontífice se produjo en la cuarta votación del primer cónclave del tercer milenio. La fumata blanca salió de la chimenea de la Capilla Sixtina a las 17.50 horas. Minutos después, las campanas comenzaron a repicar en la Plaza de San Pedro, confirmando la esperada noticia.

En un principio se vivieron algunos momentos de incertidumbre ya que la chimenea comenzó a expulsar un humo grisáceo; ni blanco ni negro, que se convirtió finalmente en un blanco claro.

A los miles de fieles que se encontraban en la Plaza de San Pedro desde primera hora de la tarde se unieron en seguida otros tantos. Tras los gritos y aplausos entusiastas al percibir la fumata blanca, el cardenal protodiácono, el chileno Jorge Arturo Medina Estévez, salió al balcón central de la basílica vaticana y anunció finalmente el nombre del nuevo Papa.

En sus primeras palabras, el pontífice alemán se presentó a la multitud que lo aclamaba como un “humilde trabajador de la viña del Señor” y dedicó un recuerdo especial a su predecesor Juan Pablo II: “Después del gran Papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un sencillo, humilde, trabajador de la viña del Señor”.

El Santo Padre explicó pocos días después de su elección el motivo por el que había elegido el nombre de Benedicto XVI: “He querido llamarme así para relacionarme idealmente con el venerado pontífice Benedicto XV, que guió a la Iglesia en un periodo atormentado por el primer conflicto mundial. Fue valiente y auténtico profeta de paz y actuó con extrema valentía desde el inicio para evitar el drama de la guerra y después al limitar las nefastas consecuencias”.

En la misa de inicio solemne de su pontificado, el 24 de abril de 2005, señaló que su verdadero programa de gobierno no era “hacer mi voluntad, ni seguir mis propias ideas, sino ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea Él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia”.

Benedicto XVI cumplió el pasado 16 de abril 84 años. Transcurrió su jornada como un día más, trabajando y recibiendo, entre otras, a la nueva embajadora de España ante la Santa Sede, María Jesús Figa, que presentó sus cartas credenciales.

Hoy, 19 de abril, el Papa, con la mirada puesta en la beatificación, el próximo 1 de mayo, de su antecesor Juan Pablo II, celebrará en la intimidad este aniversario, al que se unen -con una jornada de fiesta- los trabajadores de la Ciudad del Vaticano.

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