Domingo 24/06/2018. Actualizado 01:54h

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Crónica de Roma

Los prelados piden perdón por sus omisiones

Lo que no se ha contado de la reunión del Papa con los obispos de Chile

La crisis de los abusos en la Iglesia chilena ha causado también malestar y división dentro de la Conferencia Episcopal

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Fue inevitable la presentación de renuncias por escrito de los 34 obispos chilenos que se reunieron durante tres días con el Papa Francisco en el Vaticano para afrontar la crisis de los abusos de poder y sexuales por parte del clero de este país. Ahora queda esperar la última palabra del Pontífice.

Declaración a la prensa de los obispos chilenos. Declaración a la prensa de los obispos chilenos. RC

Un artículo de...

Mercedes  De La Torre
Mercedes De La Torre

Corresponsal en el Vaticano

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Este caso "podría poner en juego la credibilidad del actual Pontificado", así han confiado analistas laicos, pero también miembros eclesiales de Chile. Como se sabe, esta semana en Roma el Papa Francisco se ha reunido durante tres días con 34 obispos chilenos, quienes habían sido convocados con esta carta para afrontar la crisis de los abusos por parte del clero de este país. Si bien no es la primera vez que en este espacio abordo la cuestión, merece la pena recordar algunos antecedentes.


En primer lugar, es importante recordar el clima previo al viaje del Papa a Chile. Este caso era una cuestión que requería atención, el tema estaba en la agenda de los medios, como habíamos informado en Religión Confidencial, y obviamente había malestar dentro de la Iglesia chilena también.


Por ejemplo, fuentes de la Iglesia en Chile me han confiado que, al centro de la cobertura local del viaje papal, no estaba Bergoglio, sino el prelado Juan Barros, el actual obispo de la diócesis de Osorno acusado por presunto encubrimiento del sacerdote Fernando Karadima condenado en 2011 por haber cometido abusos.


Sin embargo, el video que mostró la lamentable respuesta del Papa ha complicado mucho la situación y cobró, obviamente, un eco mundial. La “tolerancia cero” en la Iglesia ante los casos de los abusos -impulsada con más fuerza desde el Pontificado de Benedicto XVI- perdió credibilidad a pesar de encontrarse a la base de la reforma de Francisco. Escándalo que provocó la nueva misión encabezada por el arzobispo maltés Charles Scicluna.

 

Falta de información veraz

Otra cuestión que llama mucho la atención es que el mismo Bergoglio haya aceptado que previamente no habría recibido suficiente "información veraz y equilibrada”, por lo que miembros de la Curia se preguntan a quién -o quienes- se refería el Pontífice.


Por ejemplo, se sabe que por oficio quien informa al Papa de estas cuestiones es el Nuncio Apostólico. Sin embargo, otras fuentes locales acusan también de haber "filtrado" la información al Vaticano del mismo Karadima y posteriormente de Barros a tres cardenales: el chileno Jorge Medina Estévez, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino, al italiano Angelo Sodano, actual decano del Colegio Cardenalicio e incluso al chileno Francisco Javier Errázuriz actual miembro del C9, el consejo de cardenales que asesora en la reforma a Francisco.


Por otro lado, varias voces chilenas coinciden en el destacado papel que jugó el jesuita español Germán Arana, quien le predicó un mes de Ejercicios Espirituales a Juan Barros antes de su ordenación episcopal y que, según estas fuentes, habría avalado ante Francisco el nombramiento como obispo de Osorno.


Dolor y enojo


Pero muchos que no han seguido el caso desde hace tiempo podrían interrogarse: ¿Por qué tanta insistencia con Juan Barros? En realidad, no fue el único obispo cercano a Karadima, pero lo grave es que algunas víctimas han acusado al actual obispo de Osorno no solo de haber encubierto, sino de haber sido testigo de los abusos, cuestión que hace que el nombramiento episcopal sea visto no solo como un castigo, sino como una “promoción”. Esto ha reabierto viejas heridas y ha causado mucho asombro y molestia también dentro de los fieles chilenos.


Asimismo, cabe destacar que actualmente está en curso un juicio en el que las tres víctimas recibidas recientemente en Santa Marta por el Papa han solicitado por daños 480 millones de pesos chilenos (alrededor de 650.000 euros). En estos días, podrían recibir la segunda sentencia tras la apelación presentada por Cruz, Murillo y Hamilton después de que el primer fallo fuera a favor del Arzobispado de Santiago de Chile.


Diferencia de “tonos”


Por último, los expertos comparan esta crisis en Chile con la ocurrida hace varios años en Irlanda. A pesar de las diferencias de los casos, destacan también la carta enviada por Benedicto XVI  en mazo de 2010, la cual tenía un enfoque principalmente pastoral. En este sentido, fuentes chilenas han hecho notar el tono radicalmente distinto de la reciente carta de Bergoglio a los obispos chilenos que parecía más bien una fuerte corrección fraterna.


De este modo, el hecho de que el episcopado chileno haya declarado con unanimidad nuevamente su solicitud de perdón “por el dolor causado a las víctimas, al Papa, al pueblo de Dios y al país por sus graves errores y omisiones” además de haber presentado su renuncia por escrito al Pontífice es un gesto concreto de la actitud de disponibilidad que los pastores tienen. Entre los 34 prelados chilenos presentes en Roma se encontró también el mismo mencionado Juan Barros.


Ahora la decisión final, que algunos dicen podría ser tomada durante las próximas semanas, está en manos de Francisco. Una tarea nada fácil. En caso de aceptar la renuncia de uno, tres o más obispos (presuntamente cercanos a Karadima) y, sobre todo, el nombramiento de los sucesores para cubrir las probables sedes vacantes. Mientras tanto las heridas en la sociedad chilena tardarán mucho más tiempo en sanar.


Más información en Twitter @mercedesdelat y en Facebook 


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