Viernes 20/10/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

El circo llega al Vaticano

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Comienza a ser costumbre que el Papa reciba a trapecistas, domadores y titiriteros. Este año, además de disfrutar con los números de equilibrio, fuerza y habilidad, Benedicto XVI escuchó a algunos de ellos que hablaron de la importancia de la familia, la unidad entre los amigos y sobre todo de cómo su fe les ayuda a afrontar su día a día, en el que entre leones y saltos mortales se juegan la vida.

No se sabe con certeza cuándo comenzó esta visita inesperada al Vaticano, siempre cercana a los días de Navidad. Pero si que cada año el circo trae diversión a los muros vaticanos, y con sus actuaciones rompen el rígido protocolo vaticano y además traen grandes historias de superación personal y de fe, como la de Gerard Cousnon, un feriante de Francia, que contó al Papa cómo se recuperó de una meningitis que parecía ser mortal. "Pocos días antes de la Navidad del año pasado me sentí mal en mi caravana y me llevaron al hospital de urgencia. Caí en coma durante siete días", comenzó el feriante su historia personal con voz temblorosa. Cousnon tenía una meningitis provocada por un pneumococo, que en general suele provocar la muerte inmediata, fulminante. Durante esa semana en el hospital y en coma, Cousnon asegura que se había ido a otro mundo. "Las personas con las que estoy en ruta vinieron a visitarme, apoyaron a mi familia y sobre todo, rezaron por mi curación. Fueron ellas y en especial mi mujer quien ha hecho posible las que hicieron posible que hoy esté aquí", dijo al Papa.

"Los días pasaban y yo seguía en coma. La gente de mi pequeño pueblo también rezó por mí y ofrecieron Misas para que me curara. Mi hija trajo unas reliquias al hospital. Me las puso sobre la cabeza para que hicieran efecto sobre la meningitis. Y finalmente, la gracia de Dios fue más fuerte que el mal", aseguró visiblemente emocionado el feriante.

"Existen los milagros, porque yo mismo soy un milagro viviente", concluyó Gerard Cousnon, que después saludó al Papa y recibió su bendición en una audiencia especialmente marcada por el colorido y las actuaciones, pero también por la importancia de la familia, del apoyo de los compañeros y de la superación personal. Porque Gerard Cousnon consiguió el 'más difícil todavía' –que era curarse- gracias a la oración de sus amigos que, en el circo, son también familia.

@blancaruizanton

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