Lunes 20/11/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Los cardenales también rezan por el cónclave

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A las cinco del a tarde, como estaba previsto todos los cardenales presentes en Roma se reunieron en la basílica de San Pedro, en el altar de la Cátedra y bajo la vidriera que representa al Espíritu Santo para pedir por el cónclave y sobre todo por el próximo Papa.

Allí comenzaron rezando el rosario, dirigidos por monseñor Guido Marini, maestro de ceremonias de Benedicto XVI, quien sin prisa meditó los misterios del rosario. Acto seguido el arcipreste de la basílica de San Pedro, Angelo Comastri, dirigió la adoración eucarística, aunque al inicio estaba previsto que lo hiciera el cardenal decano, Angelo Sodano.

Unos 30 minutos de adoración, y en total una hora de oración, en la que todos los purpurados, pero especialmente los 113 cardenales electores-faltan tan sólo 2 electores por llegar- pidieron ayuda al Espíritu Santo para que les ilumine en la elección del sucesor más adecuado a las necesidades de la Iglesia. Y, sobre todo, que Dios le de la fuerza al que sea elegido.

Pocos minutos antes de que comenzara esta oración especial de los cardenales, en la Via della Conciliazione, la avenida principal que llega al Vaticano, un grupo de jóvenes franceses rezaban el rosario. Llevaban una gran cruz y pedían explícitamente para que el Espiritu Santo –factor especialmente importante en tiempos de cónclave- ayude a los cardenales.

Una oración que se une a las miles que se alzan en todo el mundo desde el 11 de febrero por la Iglesia, los cardenales, el Papa emérito y sobre todo por su sucesor. Como la oración de las tres religiosas que han venido explícitamente desde Baja California, en México, para rezar 24 horas por el cónclave.

Fue el mismo Vaticano quien pidió que vinieran hasta Roma para que con su oración apoyen a la Iglesia en estos tiempos de orfandad en la Sede Vacante. Son de la congregación de las Trinitarias de María y desde el 28 de febrero están de 8 de la mañana a 7 de la tarde en la capilla del Santísimo en el interior de la basílica de San Pedro y cuando la basílica se cierra, continúan rezando por los cardenales y el futuro Papa en la comunidad de su congregación que las acoge aquí en Roma. Su carisma es rezar por la Iglesia y por sus sacerdotes y qué mejor momento para llevar a cabo su vocación que este.

@blancaruizanton

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