Viernes 20/10/2017. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Crónica de Roma

Los cabos sueltos del caso Vatileaks

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

No se trata de ser desconfiados, pero a estas alturas tampoco hay que pecar de ingenuos. Pensar que el mayordomo del Papa ideó y llevó a cabo él solo la fuga de documentos –como afirma la versión oficial– es algo, desde mi punto de vista, poco creíble.

La historia de filtraciones en la que el Vaticano se ha visto sumergido desde enero está llena de contradicciones, interrogantes y cabos por atar. A pesar de ello, será tan solo Paolo Gabriele el que vaya a juicio por el delito de robo con agravante. El informático de la Secretaría de Estado, Claudio Sciarpelleti, pasará por los tribunales, pero no como cómplice de Gabriele sino "por haber favorecido el robo con agravante y la violación de secreto".

El juicio se celebrará a partir del 20 de septiembre y sea cual sea la condena de esta historia digna de Ágatha Christie quedan aún algunos puntos poco claros.

En uno de los dos exámenes psiquiátricos que pasó el mayordomo del Papa se destacaba la personalidad frágil con tendencias paranoicas, la profunda inseguridad personal, la necesidad de la aceptación de los demás unida a un sentimiento de culpa y de grandiosidad de Paolo Gabriele. Un diagnóstico que deja helado pero que podría dar una explicación a las acciones que llevó a cabo Gabriele. Sin embargo, no entra dentro de la versión oficial y hasta ahora se sigue insistiendo en que el mayordomo del Papa quería "mejorar la situación eclesial que se vive en el interior del Vaticano y nunca para dañar a la Iglesia y a su Pastor", tal y como dice la sentencia. Una explicación que no termina de cuadrar y menos cuando el elegido para hacer esta justicia es el periodista italiano Gianluigi Nuzzi, poco o nada conocido en el panorama internacional.

Las contradicciones continúan si se mira la historia detenidamente. En la primera transmisión del programa Gli Intoccabili, el 'cuervo' con la cara difuminada concedía una entrevista a Nuzzi y aseguraba que había, al menos otras 20 personas que pensaban como él, que estaban de su parte. Ahora, descubierto el cuervo, estos 20 cómplices, como era de esperar, se han esfumado y la eficaz comisión de investigación sólo ha podido encontrar al informático de la Secretaría de Estado con "declaraciones poco coherentes".

El espionaje y la traición existen desde que el mundo es mundo, por eso no vale la pena llevarse las manos a la cabeza ante el caso Vatileaks. No se si son ciertas las luchas internas en el Vaticano que algunos medios de comunicación tan empeñados están en hacernos creer. De ser así, tampoco a nadie sorprenderían las ambiciones desmedidas del ser humano.

Pero ante tanto cabo suelto y con la mirada perpleja, lo único que veo claro son las palabras que Benedicto XVI ha repetido en varias ocasiones. La Iglesia ha resistido y sobrevivido a peores crisis, pero "solo hay que temer a los enemigos que están dentro de ella".

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·