Viernes 24/11/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

El Vaticano se prepara para el cónclave

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A pesar de que todavía no se ha fijado la fecha del cónclave, los trabajos en la Capilla Sixtina han comenzado para adaptarla a las necesidades de las votaciones. En los jardines vaticanos ya han quitado el escudo de Benedicto XVI hecho con flores y poco a poco comienza a sentirse el luto sin el luto de una iglesia que busca a su guía.

Dos estufas se pondrán en la Capilla Sixtina, una para quemar las votaciones y otra, conectada con la chimenea visible desde la plaza de San Pedro, desde la que saldrá el humo blanco o negro, según si los cardenales han llegado o no a un acuerdo sobre quien sucederá a Benedicto XVI.

La sastrería Gammarelli, en el centro de Roma, hace desde hace más de 100 años la primera sotana blanca de los Papas. Con una de sus sotanas se asoman por primera vez al balcón de la basílica de San Pedro para saludar al mundo y dar la bendición Urbi et Orbe. Como no se sabe qué talla llevará el próximo papa, desde Gammarelli hacen tres, de tres tallas distintas. Recibieron el orden de comenzar a trabajar en ellas pocos días después de la renuncia del Papa y terminaron el pasado 1 de marzo. Hasta el miércoles día 5 estuvieron expuestas en el escaparate de su tienda. Pero ya han sido trasladadas discretamente al interior del Vaticano, donde esperan, pacientemente a la elección del nuevo Papa.

Todos los 115 cardenales electores ya están en Roma. El único que faltaba era el vietnamita Jean-Baptiste Pham Minh Man, arzobispo de Ho Chi Minh, que llegó la tarde del jueves para asistir a la congregación de la tarde. Hasta ahora ha habido 67 intervenciones para poner a los cardenales al corriente del estado de la Iglesia.

Tras la enérgica petición desde el Vaticano a los cardenales americanos de dejar las ruedas de prensa que completaban la información sobre la Sede Vacante, ha trascendido muy poco de lo tratado en el interior. Fue una petición, no una obligación, precisó Federico Lombardi, portavoz del Vaticano. Aunque muchos de ellos siguen tuiteando. Como el cardenal Lluis Martinez Sistach que en uno de sus últimos tuits hizo referencia al Año de la Fe, y a la oración de toda la Iglesia por la elección del Papa, o el cardenal Napier, arzobispo de Durban, Sudáfrica.

Sin embargo, en el tiempo de la comunicación 2.0 el recuento de los votos se hará a mano y pasando una aguja y un hilo por las papeletas ya escrutadas. Como se hace desde siempre en la Iglesia. Las urnas en las que se introducirán ya se han mostrado al público. Fueron hechas durante el pontificado de Juan Pablo II, según las normas seguidas por la Univesi Dominici gregis, y se utilizaron durante el cónclave del 2005.

Mientras tanto la Domus Santa Marta también se va preparando para recibir a los cardenales electores que vivirán allí. Hasta el pontificado de Juan Pablo II, que fue cuando se construyó esta casa en el interior del Vaticano, los cardenales vivían durante el cónclave en el interior del apartamento papal. Dormían en los pasillos separados por biombos y tenían un baño para ochenta cardenales. Sin embargo, las cosas han cambiado, ahora durante las votaciones viven en la Domus Sancte Marthae y pueden recorrer a pie o en minibus los metros que separan la Capilla Sixtina.

Sin embargo hasta que se haga pública la fecha en que comenzarán las votaciones, los cardenales vivirán fuera de la Casa Santa Marta, seguirán tuiteando y reuniéndose para hablar sobre quién es entre ellos, el candidato más idóneo para guiar la Iglesia, después del pontificado de Benedicto XVI.

@blancaruizanton

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