Viernes 20/10/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

En su catequesis semanal

El Papa recalca que los niños son un gran don para la humanidad

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El Papa Francisco ha asegurado que los niños “traen vida, alegría y esperanza” y que cuando el nivel de nacimiento de una sociedad apenas llega al uno por ciento se puede afirmar que “esta sociedad es triste, es gris, porque se ha quedado sin niños”, así lo ha indicado este miércoles durante la audiencia general de la plaza San Pedro.


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Un artículo de...

Mercedes  De La Torre
Mercedes De La Torre

Corresponsal en el Vaticano

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Tras haber abordado, entre otros, el papel de la madre, padre, hermanos y abuelos en su serie de catequesis sobre la vida familiar en preparación del Sínodo ordinario del próximo octubre, el Pontífice ha reflexionado sobre la importancia de los niños y ha afirmado que son “un gran don para la humanidad”, por lo que los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro han aplaudido fuertemente.

El Papa ha recordado que todas las personas “hemos sido totalmente dependientes de los cuidados y de la benevolencia de los demás” en los primeros años de vida y que en el Evangelio son queridos por Jesús.

En esta línea, Francisco ha explicado que “los niños son en sí mismos una riqueza para la humanidad y también para la Iglesia” porque llaman constantemente “a la condición necesaria para entrar en el Reino de Dios: aquella de no considerarnos autosuficientes sino necesitados de ayuda, de amor, de perdón. ¡Y todos estamos necesitados de ayuda, de amor, de perdón! ¡Todos!”, ha insistido.

Además, el Papa ha enumerado algunos de los dones que los niños traen a la humanidad, como por ejemplo, el modo de ver la realidad “con una mirada confiada y pura”, la capacidad de “dar y recibir ternura” o incluso la capacidad de “sonreír y llorar”.

En este sentido, el Papa ha animado a los adultos a aprender de los niños a “sonreír y llorar” porque muchas veces la sonrisa se puede convertir “en una sonrisa de cartón, una cosa sin vida, una sonrisa que no es vivaz, incluso una sonrisa artificial, de payaso”. Por lo que ha invitado a preguntarse: “¿Yo sonrío espontáneamente, con frescura, con amor? ¿O nuestra sonrisa es artificial? ¿Yo todavía lloro? ¿O he perdido la capacidad de llorar? Dos preguntas muy humanas que nos enseñan los niños”, ha insistido.

Por último, el Pontífice ha alabado que los niños no sean “diplomáticos” porque “dicen lo que sienten, dicen lo que ven, directamente” y no son personas “dobles”. “Todavía no han aprendido aquella ciencia del ‘doblez’ que nosotros, los adultos, hemos aprendido”, ha aseverado.

La próxima semana el Papa Francisco abordará algunas de las heridas que “hacen mal a la infancia” porque -ha asegurado- que los niños “también son los grandes excluidos” ya que “ni siquiera los dejan nacer”.

Twitter: @mercedesdelat


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