Viernes 24/11/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

El Papa “da bien” en televisión y llega a más gente

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Han sido numerosos los ecos que ha tenido la participación de Benedicto XVI en el programa de la Radio Televisión Italiana (RAI) del pasado Viernes Santo, pocas horas antes de que presidiera en la basílica vaticana la celebración de la Pasión del Señor.

Por primera vez, un pontífice respondió a las preguntas enviadas por telespectadores de todo el mundo, concernientes a temas como el sentido del dolor, la atención a enfermos en coma, la persecución de los cristianos o la relación con los musulmanes.

La mayoría de los columnistas de los principales diarios y de algunos blogs vaticanos creen que sobraron los comentarios entre las preguntas. La entrevista al Papa tenía entidad en sí misma y no necesitaba aditivos. Benedicto XVI respondió brevemente y con profundidad a las preguntas de la gente. Se le entendía muy bien porque se explicaba con gran sencillez y naturalidad.

Algunos se han sentido molestos por la “torpe traducción” de las preguntas del italiano a otros idiomas y por las intervenciones de los tres comentaristas, que “rompían” el ritmo del programa, cuyo protagonista principal era y debía ser el Papa.

Hay quienes han comentado que el Papa “da bien” en televisión, como si fuera la primera vez que aparece respondiendo a preguntas. Si bien es cierto que es la primera vez que interviene en un programa como éste -en el que se habían grabado previamente las respuestas-, son ya incontables sus encuentros con sacerdotes, los diálogos con periodistas durante los viajes, con niños y jóvenes.

Lo que está claro es que el Papa -aun siendo tímido y reservado-, en televisión llega a muchísima más gente que con sus libros, que sólo están al alcance de los que pueden comprarlos y leerlos. Siempre ha mostrado confianza en los medios de comunicación, incluidos los más innovadores.

Algunos consideran que vale la pena explorar esta nueva fórmula vale, quizá repitiéndola con mayor frecuencia y mejorándola.

 

Alfonso Bailly-Bailliére

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