Viernes 20/10/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Mercedes de la Torre

El Papa Francisco estrecha lazos con el Oriente

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El Papa Francisco “ha acortado las distancias” con el Oriente tras reunirse el 21 de noviembre por dos horas con Jefes de las Iglesias de Oriente (Patriarcas de las Iglesias Orientales Católicas y los Arzobispos Mayores) en la Salta del Consistorio del Palacio Apostólico.

En este encuentro prolongado han abordado la situación de sus iglesias –entre las que se encuentran Siria, Irak, Egipto y Oriente Próximo- pero también se puede suponer que han tratado sus experiencias en la praxis sinodal, que es una característica propia de la Iglesia Católica de Oriente y que el Papa Francisco quiere guiar en esa línea su Reforma.


Además, el mismo día, el Papa los invitó a almorzar en la Casa de Santa Marta y el próximo 24 de noviembre estos padres de las Iglesias orientales católicas concelebrarán junto al Pontífice la Misa de clausura del Año de la Fe del próximo 24 de noviembre, según confirmó la Congregación para las Iglesias Orientales como "un signo” de su voluntad de vivir en “profunda comunión con el sucesor de Pedro” que es la misión “confiada en el Concilio a las Iglesias” para favorecer la unidad entre los cristianos.


Otra cuestión es que hoy concluye la Asamblea plenaria de la Congregación para las Iglesias Orientales que comenzó el pasado 19 de noviembre y el Papa recibió a los participantes en audiencia en la Sala Clementina del Palacio Apostólico. La delegación, en la que se encontraban también los patriarcas y arzobispos mayores del oriente, estuvo formada también por los cardenales, arzobispos metropolitanos y obispos miembros del dicasterio.


En esta audiencia, el Papa destacó “la perseverancia” de quienes viven en Oriente Próximo que calificó como “pequeño rebaño” que está rodeado de hostilidad, conflicto y de “persecuciones encubiertas”. En concreto recordó a la “tierra bendita donde Cristo vivió, murió y resucitó” y aseguró que ahí “la luz de la fe no se ha extinguido; al contrario, resplandece con fuerza”.


Después, con el corazón en la mano, el Papa Francisco confió su “gran preocupación” por las condiciones de vida de los cristianos que “sufren gravemente las consecuencias de las tensiones y conflictos” por lo que aseguró que “el obispo de Roma no descansará mientras haya hombres y mujeres, de cualquier religión, menoscabados en su dignidad, sin lo necesario para la supervivencia, privados del futuro, obligados a la condición de prófugos y refugiados”.


Y así, se hizo portavoz de todos los pastores de las Iglesias Orientales para realizar un llamamiento al respeto del derecho de todos a una vida digna y de profesar libremente su fe. “No nos resignamos a pensar en un Oriente Medio sin los cristianos, que desde hace dos mil años confiesan el nombre de Jesús, insertados como ciudadanos de pleno derecho en la vida social, cultural y religiosa de las naciones a las que pertenecen”, destacó.


Al finalizar, el Papa exhortó a toda la Iglesia a rezar para “conseguir del corazón misericordioso de Dios, la reconciliación y la paz” porque “la oración desarma la necedad y genera un diálogo allí donde hay un conflicto abierto” y concluyó que si ésta es “sincera y perseverante” hará que sea una “voz humilde y firme, capaz de ser escuchada incluso por los líderes de las naciones”. Voz que consiguió alzar con la vigilia de oración por la paz en el conflicto en Siria.


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