Sábado 21/10/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Es dueño de un grupo con más de 22 restaurantes

Luis de Lezama, sacerdote y empresario: “Mi objetivo es crear capital humano, no beneficios económicos”

Ha sido uno de los 250 elegidos por el Vaticano para explicar en un congreso cómo eliminar la pobreza desde los negocios

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Con motivo del congreso celebrado en el Vaticano, “Iniciativa y emprendimiento en la lucha contra la pobreza. La emergencia de los refugiados, nuestro desafío”, Religión Confidencial ha entrevistado al sacerdote vasco Luis de Lezama Barañano. Ha sido uno de los 250 elegidos por la Fundación Centesimus Annus - Pro Pontífice, para exponer algunas medidas que él ha empleado como emprendedor y con el objetivo de eliminar la pobreza en el mundo.  Tiene más de 22 restaurantes repartidos en distintos países. 

Luis de Lezama, sacerdote y empresario y periodista. Luis de Lezama, sacerdote y empresario y periodista.

Sacerdote, empresario y periodista, estas son las tres grandes aficiones de Luis de Lezama. Con más de 50 años de sacerdocio, defiende las reformas emprendidas por el Papa Francisco y reivindica el espíritu del Concilio Vaticano II: “El inmovilismo no puede existir en la Iglesia”.

Lezama, sacerdote diocesano, nacido en Amurrio, es el dueño del Grupo empresarial de hostelería Lezama, compuesto por 22 restaurantes ubicados en distintas ciudades del mundo, como Madrid, Marbella, Washington, Seattle o Sevilla. En palabras del propio Lezama, nacieron a partir de “un pequeño albergue de Vallecas, en donde se alojaban jóvenes marginados. Busqué una forma de dar trabajo a estos trúhanes y abrí una pequeña taberna, la actual Taberna del Alabardero. El fruto son 22 restaurantes y cuatro escuelas de cocina que generan más de 20 millones de beneficios, los cuales son reinvertidos en las empresas mencionadas y en una fundación. Mi objetivo no son los beneficios económicos, sino crear capital humano”.

Sostiene que el empresario “es de gran importancia para la sociedad. Muchos crean y desarrollan puestos de trabajo, con la finalidad de crear capital humano”.  

Sobre la importancia de este congreso, ha señalado que “a veces la teoría y la vida, discurren por caminos diferentes. Es importante el apoyo de instituciones y grandes empresarios para generar nuevas ideas. En este congreso se ha  debatido por un lado, la protección de los dogmas y la teología, y por otro, la iglesia pastoral que vive la vida misma y no entiende que tengamos que ajustarnos a una legislación, a veces, obsoleta”.

Reformas del Papa Francisco

El sacerdote ha declarado que este tipo de conferencias sirven para “reengancharnos a la locomotora que fue el Concilio Vaticano II. El Papa se ha dado cuenta, como ya lo hizo Benedicto XVI, de la necesidad de una reforma”. Por cierto que ha desvelado  este Confidencial que el Papa emérito, “tiene una mente privilegiada, que todavía conserva. Lo sé porque he tenido un testimonio directo de una persona cercana a él”.

Sobre las reformas, afirma: Francisco está focalizando la Iglesia en favor de los hombres, de la misericordia lejos de un Dios de temor. Con estas acciones, está ayudando mucho a la pastoral,  ganamos cristianos y  salvamos a las personas”.

Respecto a las críticas que desde algunos sectores se están vertiendo contra el Santo Padre, Luis Lezama sostiene que “no podemos decir que el Espíritu Santo iluminó a Juan Pablo II y no a Francisco. Algunos dicen que cuando finalice su pontificado todo volverá a ser como antes. Es un disparate. Tan inspirado está Francisco como lo estuvo Juan XXIII cuando convocó el Concilio Vaticano II, o cuando Pablo VI nos llamó la atención a los sacerdotes españoles sobre ciertas concepciones del nacionalcatolicismo que prevalencia por encima del Vaticano”.

En este Congreso, el Santo Padre ha urgido mucho en el tema de los inmigrantes y ha hecho referencia a su viaje a Lesbos. “Se ve que eso le quita el sueño”, afirma Lezama.  En cuanto a la situación de los refugiados en Europa, el jesuita señala: “Es demencial. No se corresponde a una Europa que fue protagonista de los derechos humanos y la solidaridad. Estamos inventando una Europa que queremos condicionar al bienestar de unos pocos. No reconozco esta Europa. La caridad no es dar dinero, es compartir”.

Promotor de un colegio innovador

Otra de las creaciones de Luis de Lezama es la del colegio Santa María la Blanca, en el barrio madrileño de Montecarmelo. Este proyecto educativo, basado en un humanismo cristiano, es uno de los más modernos del mundo, según el último informe PISA. ¿Su secreto?: “Focalizar la gestión del conocimiento, partiendo del diagnóstico de cada niño, aprovechando los tecnologías y olvidando la educación basada en la memoria”.

En este contexto, el religioso indica que “el fracaso educativo en España ha sido consecuencia de los intereses políticos de los diferentes gobiernos. Se ha vapuleado a la educación pública y se ha adquirido numerosa tecnología que se ha convertido en chatarra informática”.

Podemos y la religión en las aulas

Respecto a la intención de Podemos de eliminar la religión católica de las aulas, sostiene que “son batallas sectarias y sin sentido. Quien concibe que la religión debe predeterminar la educación, se equivoca. Yo abogo por que cada padre elija el modelo educativo conveniente para sus hijos. El adoctrinamiento no sirve para nada”.

En su opinión, “algunos partidos políticos no saben ni lo que quieren hacer. Esto es debido a su falta de experiencia. Los países que escuchan a los viejos, a la experiencia,  son los más avanzados” asevera.

Luis de Lezama ha sido considerado por algunos como un religioso cercano a la izquierda política. Para él esto es “una forma de alinearme con el objetivo de crear confusión. Creo que España es un país de poner etiquetas y extremos. Me parece un disparate. Solo predico el Evangelio”.

Además de su función como sacerdote y empresario, su vida ha estado marcada por el periodismo, donde ha trabajado en Cadena COPE, Radio Vaticana, TVE o ABC, entre otros medios. “Compaginar estas tres cosas no ha sido ningún inconveniente. Lo he pasado muy bien y se me esta haciendo corto. Me gustaría tener más tiempo. Tiempo para amar, para creer para rezar, para mirar…”. 

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