Domingo 22/07/2018. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

El documento Placuit Deo no sustituye a la Dominus Iesus

Tras 18 años, Doctrina de la Fe publica nueva carta que alerta sobre herejías modernas

El prefecto de la Congregación vaticana, el español Luis Ladaria, afirma que teólogos le pidieron que profundizara en la salvación cristiana

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El Papa Francisco aprobó en febrero la nueva carta de la Congregación de la Doctrina de la Fe titulada Placuit Deo y solicitó “su rápida publicación”. Distintos analistas plantean algunos interrogantes.

Monseñor Luis Ladaria en la presentación de la carta Placuit Deo.  Monseñor Luis Ladaria en la presentación de la carta Placuit Deo. RC

Un artículo de...

Mercedes  De La Torre
Mercedes De La Torre

Corresponsal en el Vaticano

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Esta semana en Roma crecieron las expectativas ante el anuncio de la publicación de un nuevo documento de la Congregación de la Doctrina de la Fe sobre “algunos aspectos de la salvación cristiana que hoy pueden ser difíciles de comprender debido a las recientes transformaciones culturales”.

Esta nueva carta Placuit Deo -la traducción en castellano podría ser “quiso Dios”- busca retomar la tradición de la fe pero añade también algunas enseñanzas del Papa Francisco.

Este documento describe lo que algunos podrían calificar como “dos herejías actuales” muy difundidas en la actualidad y que son riesgos concretos de algunas formas de vivir el cristianismo, porque ciertamente hay numerosos fieles católicos que no comprenden ciertos conceptos de la salvación.

Herejías actuales 

Sin entrar en argumentos teológicos, la Placuit Deo retoma dos antiguas herejías -el pelagianismo y el gnosticismo- y las re-propone en una forma actual.

El documento describe, por un lado, el “neo-pelagianismo”, en donde el hombre pretende salvarse a sí mismo, con sus fuerzas y sin reconocer que depende de Dios y que necesita constantemente su ayuda, además de la relación con los demás y el “neo-gnosticismo”, en donde la salvación se convierte en algo “meramente interior, encerrado en el subjetivismo”, exaltando solo al intelecto.

Según precisó monseñor Luis Ladaria, en la presentación de este documento llevada a cabo este jueves en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la carta está dirigida principalmente a los obispos y a los fieles de la Iglesia Católica

Además, el prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe dijo que el texto se realizó en respuesta a la solicitud de distintos teólogos que pedían un documento que profundizara el concepto de la salvación cristiana.

Por último, el jesuita español aclaró que la Placuit Deo no sustituye la carta Dominus Iesus publicada en el año 2000, sino que la actualiza y añade referencias al magisterio pontificio actual.

Preguntas sin responder 

Sin embargo, tras la publicación del texto algunos analistas se preguntaron si la posición del documento indica que la salvación se da “solamente dentro de la Iglesia” o incluso que si se salvan “solo los bautizados”.

Para algunos, sin duda, la lectura completa de tal carta supuso “una desilusión" ya que desde el año 2000, con la publicación de la Dominus Iesus, el dicasterio de la fe no había publicado nada acerca de la salvación cristiana. En concreto, algunos colegas repetían: ¿18 años después publican este documento que realmente no aborda, ni responde las cuestiones recientes que se han abierto en este Pontificado?

Por otro lado, ante ciertas afirmaciones del nuevo documento de la Congregación de la Doctrina de la Fe surgen los interrogantes en el ámbito del diálogo con los creyentes de otras religiones y con los hombres de buena voluntad ¿deben convertirse al cristianismo para alcanzar la salvación?

Interpretaciones radicales contenidas en gran parte del documento podría ser leido como si la salvación se alcanzara “solo” dentro de la Iglesia, e incluso parecería una contradicción con el último apartado de la carta en que se abre al ecumenismo y al diálogo interreligioso.

En concreto, al final de la Placuit Deo se anima a la Evangelización pero también a “establecer un diálogo sincero y constructivo con creyentes de otras religiones” y con todos los hombres de buena voluntad. Un concepto que no es nuevo, pues se cita a la Constitución conciliar Gaudium et spes.

Por último, otra cuestión que quedaría sin responder es que si el Bautismo es la puerta y la Eucaristía es su fuente y cumbre ¿en qué lugar se deja a aquellos bautizados que, debido a su “situación irregular”, no pueden acceder plenamente a la comunión eucarística?

Twitter: @mercedesdelat 



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