Viernes 20/10/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Benedicto XVI da una última oportunidad a los lefebvrianos

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El 22 de febrero será una fecha clave para la vuelta a Roma de los seguidores de Lefebvre.

Conseguir que los lefebvrianos entren en comunión con la Iglesia católica es una de las batallas personales que Benedicto XVI ha encabezado durante sus ocho años como Papa y ya antes como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Tras ser elegido Sucesor de Pedro pasó el testigo de la Congregación para la Doctrina de la Fe al cardenal William Levada y más tarde al arzobispo Gerhard Müller que han hecho lo imposible, supervisados siempre por Benedicto XVI para conseguir la unidad plena con los tradicionalistas. En junio de 2012, el preámbulo doctrinal abría grandes esperanzas para conseguirlo, pero sin embargo los seguidores de Lefebvre no dieron muestras positivas a la generosa oferta. La creación de una Prelatura personal para que entraran en comunión con Roma no les pareció suficiente, a pesar de que era una solución hecha a medida para ellos.

Sin embargo las cosas han cambiado. Continúan las negociaciones en tono relajado, pero con una mayor fuerza. El nuevo prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe, el arzobispo Gerhard Müller les ha dado una última fecha antes de que se haga efectiva la renuncia de Benedicto XVI, quien ha buscado siempre la unión de los seguidores de Lefebvre. Se trata del 22 de febrero, fiesta de la Cátedra de San Pedro. La revista 'Present', el pasado 16 de febrero aseguró: "Todos saben que la Comisión Ecclesia Dei envió una carta al obispo Fellay el 8 de enero y que se espera una respuesta de él antes del 22 de febrero, el día de la fiesta de la Cátedra de San Pedro. Ese día, el 22 de febrero, podría ser la fecha de la constitución de la Prelatura San Pío X. Esto representaría la verdadera conclusión del Pontificado de Benedicto XVI: la rehabilitación de monseñor Lefebvre".

Aunque sin duda parece poco probable su vuelta, por eso el Vaticano se ha reservado la potestad de llamar uno a uno a los sacerdotes de la Sociedad San Pío X y preguntarles si quieren volver a Roma, sin pasar por Bernard Fellay, superior de los lefebvrianos. Y es que las oportunidades que Benedicto XVI ha brindado a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a lo largo de la historia son innumerables, por lo que los lefebvrianos deberían tomar este último tren con condiciones extremadamente favorables para ellos y volver a Roma, antes de que se acabe la paciencia.

@blancaruizanton

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