Jueves 19/10/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Benedicto XVI, arropado por la Iglesia

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Horas antes de las 12 la plaza de San Pedro ya estaba llena de peregrinos. Esperaban pacientes, a pesar del frío de febrero, a que Benedicto XVI se asomara por última vez a la ventana del apartamento papal para rezar su último ángelus como pontífice.

Se calcula que unas 200.000 personas acompañaron a Benedicto XVI en su último Ángelus. Un cerrado aplauso y gritos de 'viva el Papa' le recibieron. Fue una oración mariana especialmente emotiva, porque Benedicto XVI habló abiertamente de su retiro. Dijo que con él no está abandonando la Iglesia, sino sirviéndola de otro modo. "El Señor me pide que 'suba a una montaña' para dedicarme aún más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa -dijo el Papa- abandonar a la Iglesia. Es más, si Dios me pide esto es precisamente para poder seguir sirviéndola con la misma dedicación y el mismo amor con el que lo he hecho hasta ahora, pero de un modo más adecuado a mi edad y a mis fuerzas".

Al Papa le faltan las fuerzas para gobernar la Barca de Pedro en unas aguas revueltas y no tiene miedo de decirlo y de hacer lo que sea necesario para servir a la Iglesia, aunque esto signifique renunciar al cargo y exponerse a demostrar al mundo su debilidad física.

Benedicto XVI es consciente del impacto mundial de su decisión. Por eso, antes de irse ha dicho: "Estaré siempre con vosotros". Ahora su pontificado entra en la recta final, en sus sus últimos días. Al término del Ángelus, cuando su secretario personal Georg ha recogido el pequeño atril ha comenzado la cuenta atrás para el 28 de febrero, cuando el cardenal decano, Angelo Sodano, le acompañe al helipuerto del Vaticano donde tomará el helicóptero que le llevará a Castel Gandolfo. Allí llegará a la villa pontificia como Papa y pasará sus últimas horas como tal.

Hasta las 8 de la tarde, hora en que habitualmente deja de trabajar, no comenzará el período de Sede Vacante. En ese momento la Iglesia quedará huérfana y con un luto muy particular, porque se adentrará en la elección de un pontífice sin que muera el anterior. Mientras tanto, Benedicto XVI estará recogido en oración sirviendo a la Iglesia, como dijo durante el encuentro con los sacerdotes de Roma, "escondido para el mundo".

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