Sábado 21/10/2017. Actualizado 01:00h

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Conferencia Episcopal

Los obispos retrasan la elección de presidente de la Conferencia hasta su regreso de la visita ‘ad límina’. El Papa quiere escuchar y aplaza, por ahora, la sustitución de Rouco y Sistach

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El Papa Francisco quiere oír de viva voz cuál es la situación de la Iglesia en España antes de tomar una decisión sobre algunos importantes relevos pendientes en el episcopado, en particular Madrid y Barcelona. Se reunirá con los obispos españoles en visita 'ad límina' entre el 24 de febrero y el 8 de marzo de 2014. A su regreso, tendrá lugar la Asamblea Plenaria en la que se elegirá nuevo presidente. Aún no hay fecha establecida, pero se ha tenido que modificar la actual por el viaje a Roma.

La Iglesia en España va a vivir unos meses de cambio que se inician este noviembre con el relevo del secretario general, monseñor Martínez Camino, que ocupa su cargo desde 2003. Y quedan pendientes dos importantes arzobispados, Madrid y Barcelona. Tanto el cardenal Rouco como el cardenal Sistach ya han presentado su renuncia por motivos de edad y está pendiente que sean aceptadas por el Papa Francisco.

La aceptación de la renuncia de los dos cardenales tiene especial importancia toda vez que la Casa de la Iglesia tenía prevista la celebración de su Asamblea Plenaria en el mes de febrero para proceder a la elección de un nuevo presidente de la Conferencia Episcopal.

Sin embargo, la llamada desde Roma para que los obispos vayan en febrero a ver al Papa y tengan encuentros particulares con él, ha trastocado un calendario que estaba previsto desde hace ya un año. Dada la dificultad de celebrar la cita en febrero, fuentes eclesiales apuntan a que se trasladará la votación hasta marzo, cuando los obispos ya hayan regresado de su visita al Papa.

El Santo Padre ha vuelto a hacer gala de su forma de trabajo: prefiere escuchar para conocer la situación de primera mano antes de tomar una decisión precipitada. Hay algunas cuestiones importantes en estos relevos, entre ellas la complicada cuestión del nacionalismo catalán amparado por la Iglesia.

Por eso, en esta visita prevista para finales de febrero y que se alargará hasta el 8 de marzo, el Papa no va a pronunciar discursos públicos. Su objetivo no es contar sino que le cuenten para poder analizar las circunstancias de la Iglesia española y valorar estas importantes sustituciones.

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