Sábado 18/11/2017. Actualizado 01:00h

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Católicos

Una de las jóvenes que servirán la comida al Papa quiere decirle que se bautizará tras la JMJ. Otra le hablará en latín

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Lola Ferrer, jefa de cocina de la Escuela de Hostelería Fuenllana, explica que "el cardenal Rouco quería que el Papa viese gente joven, que tuviese a los jóvenes a su alrededor". Las camareras ya están pensando qué le dirán al Papa si tienen oportunidad. Una de ellas quiere hablarle en latín para que sólo él pueda entenderla; otra le dirá que va a bautizarse.

Susana espera poder intercambiar unas palabras con el Papa mientras les fotografían. "Aunque no me responda, será suficiente para mí poder compartir algo que me preocupa, como lo haría con alguien de mi familia". Quiere que sólo él lo entienda y está pensando en decírselo en latín.

Lucía de la Fuente, la mêtre, y Lola Ferrer, la chef, hablarán con Benedicto XVI. "Le daré las gracias, porque siendo tan mayor aprecio su esfuerzo de venir tres veces a España y en tan poco tiempo" dice la cocinera. Lucía asegura que es incapaz de imaginar la situación, aunque sabe que es la oportunidad de su vida. "Le diré que rezo por él todos los días, y que al terminar la comida me iré rápido a Cuatro Vientos."

Lola Ferrer cuenta que otra de las camareras está esperando el bautismo. "Venir a Fuenllana supuso para ella un encuentro con Dios, y ahora quiere decírselo al Papa". La chef explica que no todas las alumnas son creyentes, pero "coinciden en que, aunque no tengan mucha fe, Benedicto XVI es un hombre que conmueve". Las profesoras de Fuenllana están muy satisfechas con la implicación de las alumnas. "Ha sido un reto y una satisfacción ver como se han ilusionado".

El equipo que servirá la comida en la residencia del cardenal está compuesto por 20 personas, entre profesoras y alumnas. Las elegidas para servir la comida en la residencia del cardenal han sido las estudiantes con mejores notas y fe más vivida. Las escogidas dicen sentirse agradecidas, porque la decisión "se ha vivido sin ninguna envidia. Cada persona sabe que es igual de importante y se alegran por nosotras". Susana García, ex alumna del colegio de Hostelería Fuenllana, es una de las afortunadas. Será camarera.

Repasa algunos detalles que deberá tener en cuenta durante la comida: no podrán hablar a los comensales para respetar la intimidad de la celebración. Según el protocolo las copas de vino deben retirarse si no van a ser utilizadas, como es el caso del Papa, que es abstemio y beberá zumo de naranja. Pero a petición del Santo Padre, no le retirarán las copas para no diferenciarle del resto de comensales. Susana espera "tener la cabeza fría y la mano dispuesta" para no fallar durante la comida.

Cuenta que no fue realmente consciente de que conocería al Santo Padre hasta que vio las mesas colocadas en el arzobispado. Ahora imagina que el encuentro será "un momento especial y muy sereno. Imagino sobre todo serenidad". Todas las participantes esperan poder acercarse al Santo Padre. Antes de la comida, las jefas de cocina y sala podrán saludarle, y al final del acto se hará una foto de grupo.

No solo han participado en el menú las alumnas de cocina y restauración. También han colaborado estudiantes de Dietética y Nutrición. Los aprendices de Moda y Patronaje han diseñado los uniformes y los escudos que lucirán en sus chaquetas las azafatas, alumnas del grado superior de Alojamiento.

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