Martes 24/10/2017. Actualizado 01:00h

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Católicos

En el programa Cambio de Agujas

Un chico adoptado, toxicómano y curado en la comunidad religiosa El Cenáculo relata su experiencia en un vídeo

La Fundación EUK Mamie de la Congregación Siervas del Hogar de la Madre emite una nueva historia de superación

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La Fundación EUK Mamie – HM Televisión vinculada a la Congregación religiosa de las Siervas del Hogar de la Madre, acaba de publicar un nuevo testimonio de la serie “Cambio de Agujas”. Se trata de Gregory Aguado, un joven español que se quedó huérfano a los nueve años. Las profundas heridas de su infancia y la dolorosa experiencia de no sentirse amado por nadie, le condujeron al abismo de la droga. La Comunidad Cenáculo y su familia adoptiva fueron los instrumentos de sanación interior y conversión para sacar a Gregory de la droga.

Gregory Aguado cuenta su historia en el vídeo. Gregory Aguado cuenta su historia en el vídeo.

Tras la muerte de su madre, Gregory fue acogido en una primera familia, en la que tampoco se sentía amado.  A los trece años, esta familia atravesó una serie de dificultades y tuvo que renunciar a Gregory. Poco tiempo después, el chico comenzó a vivir en otra familia de Valencia profundamente religiosa. “A los 16 años me propusieron adoptarme y les dije que sí porque era la primera vez que yo me sentía amado”, señala.

Aún así, había cosas que le costaba aceptar. Había pasado de llevar una vida sin reglas a llevar una vida con una cierta disciplina. “Incluso aceptar un abrazo de mamá o de papá me costaba. Fue muy difícil dentro de mí, porque todo me llevaba a tener que abrir lo que llevaba dentro. Y eso me ha dado siempre mucho miedo”, manifiesta en el vídeo.

Relata que su mayor identidad se basaba en la mentira e intentar no escuchar la voz de la conciencia y tantas cosas que Dios le estaba metiendo dentro. “Ante tanto amor y tanta generosidad (de mi familia adoptiva), lo que hice fue mirar hacia otro lado y decir: No, yo no acepto a ese Gregory. Yo soy otro Gregory. Y empecé con la mentira a construir un Gregory diferente”.

Un centro de desintoxicación

Así, comenzó a llevar una doble vida. Con dieciséis años empezó a consumir  drogas  y porros y se sentía fuerte frente a los otros. Luego pasó a las pastillas, cocaína, crack y la heroína. Sus padres se dieron cuenta de que las cosas no estaban funcionando bien porque empezó a faltar dinero hasta que le dijeron: “Si quieres hacer tu vida vete de casa y me fui.

Después de dos años en la calle y consumiendo todo tipo de drogas, a los veintiún años se empezó a asustar mucho y se planteó el suicidio hasta que lanzó a Dios una oración desesperada y llamó a su madre. “Me acuerdo que mi mamá me dijo: Ven a casa y vamos a hablar”, declara en el vídeo.

Le ingresaron en la Comunidad El Cenáculo y tuvo oportunidad de hablar con el padre  Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre que también había pasado por la misma comunidad.  Gregory descubrió la amistad verdadera en este centro y encontró al Señor.

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