Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

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Católicos

Pedro Núñez Morgades explica que el político católico tiene que decir no muchas veces. En dos ocasiones puso su cargo a disposición de sus superiores por conflicto moral

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Después de una amplia trayectoria profesional, Núñez Morgades deja un testimonio de las dificultades a las que se enfrenta un político católico. Sobre el tema del aborto, apuesta por un aumento significativo de las ayudas a mujeres para que sepan que no están solas.

Pedro Núñez Morgades ha sido delegado del Gobierno de Madrid, director de la organización administrativa del Ministerio de Administraciones Públicas y Defensor del menor de Madrid. En este momento en el que su vida está marcada por el tratamiento de un cáncer, ha querido dar su testimonio de político y de católico en un momento en que los partidos tienen la peor imagen de los últimos años.

De hecho, Núñez Morgades reconoce que los partidos "están muy presionados por las bases. Son extraordinarias pero los que más se acercan a los partidos son más categóricos en sus posiciones. Hay que convencer a los que se radicalizan de que no hay necesidad de radicalizarse", explica en su testimonio desde el hospital.

Al mismo tiempo, habla de la necesidad de mantener la coherencia. En su caso personal, reconoce que han sido diversas las ocasiones en las que tenido que "no aceptar cosas que me querían imponer. No eran cosas dogmáticas pero rozaban lo moral En dos ocasiones he puesto mi cargo a disposición de mis superiores".

El debate sobre el aborto es, posiblemente, una de las cuestiones más complicadas en el debate político. Núñez Morgades tiene clara cuál debería ser la postura de un político católico: "Los católicos lo tenemos bien claro. ¿Qué alternativa podemos dar a todas aquellas personas que sin quererlo quedan embarazadas? Yo apoyaría mucho más todas las redes alternativas para que la persona que se siente en la angustia de estar embarazada".

Y alerta del riesgo que corre la sociedad en su conjunto al entrar en la pendiente deslizante de la cultura de la muerte: "La aberración de la conciencia empieza en eliminar un poquito menos y acaba eliminando al que te molesta". Y esa cuestión no es solo moral o religiosa, es también jurídica.

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