Miércoles 22/11/2017. Actualizado 07:29h

·Publicidad·

Católicos

Ceremonia presidida por el cardenal Angelo Amato en Vistalegre

Nietos y tataranietos de los 60 mártires de la guerra civil describen la beatificación como una “fiesta del perdón”

“Se respiró un ambiente de alegría, ilusión y paz”, afirma Jaime Moreno, nieto de uno de los beatos

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Jaime Carlos Moreno es nieto de uno de los 60 mártires de la familia vicenciana (San Vicente de Paúl) que el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, beatificó el pasado sábado 11 de noviembre en el palacio de Vistalegre en Madrid.  Describe a Religión Confidencial cómo vivió este día.

Momento de la beatificación de los 60 mártires. Momento de la beatificación de los 60 mártires. JOSÉ LUIS BONANO.

Su abuelo fue el seglar congregante de la Milagrosa José Garvi Calvente, fusilado a los 55 años de edad por odio a la fe. “Los familiares y miembros de las distintas congregaciones acudieron con una ilusión muy grande. Vinieron mucha gente de los pueblos y familias enteras”, relata a Religión Confidencial Jaime Moreno.

En esta ceremonia de beatificación han participado más de 3.000 personas entre cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos de las distintas congregaciones de la familia vicenciana, familiares y amigos.

Aplausos por cada mártir

“Fue una ceremonia muy festiva. Antes de comenzar la misa de beatificación, se proyectó un vídeo en el que aparecían los nombres de los nuevos beatos. La gente aplaudía cada vez que pronunciaban el nombre del mártir”, explica Jaime Moreno.

Asimismo, afirma que muchas personas se presentaron con reliquias de su familiar  asesinado para que la gente pudiera besarlas.

“En toda la ceremonia reinó un ambiente festivo, de paz, y de perdón. Todos rezamos por la conversión de los asesinos, porque seguimos el mandato de Jesús: Padre,  perdónales porque no saben lo que hacen”, declara Jaime Moreno.

50 familiares de un beato

Otro laico que fue beatificado el pasado sábado fue Justo Ramón Piedrafita. Tenía seis hijos pequeños cuando le asesinaron. “Acudieron unos 50 familiares de este mártir. Los 14 nietos de sus seis hijos, junto a mujeres y maridos y hasta bisnietos”, apunta Moreno.

También estuvo Gloria, ahora octogenaria pero un bebé cuando fusilaron a su padre, Miguel Aguado Camarrillo. Y una sobrina también octogenaria del sacerdote José María Fernández. Y muchas religiosas y religiosos pertenecientes a las congregaciones de las Hijas de la Caridad y de San Vicente de Paúl).

Durante la ceremonia, el cardenal Angelo Amato recordó que “celebrar a los mártires es celebrar el amor de Dios. La Iglesia hace esto con un doble propósito: invitar a los fieles a permanecer firmes en la fe y animar a todos a evitar el terror de esos años oscuros. Por eso, los mártires son una oportunidad para ensalzar la fuerza del bien que vence al mal”, informa el arzobispado de Madrid.

Además de los cardenales Amato y Osoro, concelebraron cinco cardenales más y el nuncio de Su Santidad en España, Renzo Fratini. 


·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·