Miércoles 22/11/2017. Actualizado 07:29h

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Católicos

El instituto religioso está centrado en la educación y la familia

José Noriega, Superior de los Discípulos: “Debemos educar a los chicos en la virilidad. Nada tiene que ver con el machismo”

Es catedrático de Moral del Instituto Pontificio Juan Pablo II en Roma y afirma que esta institución no va a ser modificada

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José Noriega, Superior General de los Discípulos de los Corazones de Jesús y María, es también catedrático de Moral del Instituto Pontificio Juan Pablo II en Roma. Recientemente ha estado en Madrid para asistir a la bendición del colegio masculino Stella Maris College. Experto en educación y familia, afirma: “Debemos educar a los chicos en la virilidad, que es una virtud. Nada tiene que ver con el machismo, que es un vicio”.

José Noriega (primero a la derecha) junto a Carlos Granados (director de Stella Marís College) el cardenal Carlos Osoro y otros sacerdotes. José Noriega (primero a la derecha) junto a Carlos Granados (director de Stella Marís College) el cardenal Carlos Osoro y otros sacerdotes. FRANCISCO DE ASÍS.

Uno de los trabajos apostólicos que caracteriza a los Discípulos (institución que acaba de celebrar su 30 aniversario) es la familia. “Como misión, los Discípulos entendemos que hoy en día la familia se juega la plenitud del hombre. Es en la familia donde el amor del Señor hace posible que la persona pueda vivir su vocación, su gran esperanza”, explica el padre Noriega a Religión Confidencial. 

Noriega es también catedrático de Moral del Instituto Pontificio Juan Pablo II en Roma. Recientemente ha estado en Madrid en la bendición de uno de los últimos colegios de los Discípulos.

En el acto de bendición del colegio Stella Maris College, pronunció una conferencia centrada en la virilidad, virtud que muchos confunden con el machismo. “El machismo es un vicio, degeneración de lo humano, mientras que la virilidad es una virtud, una excelencia del hombre. La virilidad hace referencia a lo que es el empuje en la vida, el introducirse en la vida con fuerza, con peso, con coraje. Coger el protagonismo de la propia vida para que el varón la pueda llevar a su plenitud, para que no permanezca simplemente como espectador de las cosas que suceden, atemorizado por los riesgos”, explica.  

Para el Superior General de los Discípulos, la virilidad es una virtud que en la sociedad actual no está entendida en su pleno valor. “Se está produciendo una desafección de los chicos, y una de las razones es porque no se educa a los varones en el compromiso con la vida, en la alegría de construir una vida”, afirma.

Educar a los alumnos en desarrollar sus capacidades es positivo, pero no basta solo con eso. “El chico se podría hacer la siguiente pregunta: ¿para qué sirven estas capacidades? Cuando uno entiende que la vida puede ser más bella de lo que es, entonces es cuando a uno le entran ganas de hacer algo grande y entiende que tiene que capacitarse para ello”, señala Noriega.  

Colegios masculinos 

Los Discípulos es una de las Instituciones que apuesta por la educación diferenciada. Su objetivo es que el hombre y la mujer puedan llegar a su plenitud, en la comunión recíproca y en la diferencia.

“En la sociedad actual es necesaria una educación más profunda, que llegue al corazón de la persona para darle el protagonismo de construir su vida. Por ejemplo, la educación debe afrontar una gran dificultad: nuestros jóvenes hoy no se casan. Y cuando se casan, les cuesta mucho tener hijos. Existen estereotipos y clichés que hay que desmontar, afrontar y resituar”, apunta el Superior de los Discípulos.

Para Noriega, la educación debe estar ligada al compromiso con una vida plena. “¿Por qué no se casan nuestros jóvenes? No se puede culpar solo a la precariedad económica y laboral, que lo es, pero, además, se trata de un problema relacionado con el empuje de la vida y eso es lo propio de la virilidad. Asumir el riesgo de la vida, porque no estoy solo. Y los jóvenes piden una respuesta. La respuesta es clara: “navegar es necesario, vivir no”. El sentido de la vida es más grande que la vida misma”.

Convivir antes de casarse

A propósito de este asunto, el sacerdote responde a aquellos jóvenes, católicos, que consideran necesario probar la convivencia antes de casarse.  

Los jóvenes lo que necesitan es una esperanza. Y esta esperanza está basada, no en que la vida sea fácil, sino en entender su grandeza. La esperanza en la relación hombre y mujer se basa en descubrir que es posible una plenitud en un modo de relacionarse, una plenitud en generar una comunión de personas, de generar una familia. ¿Por qué solo en la familia? Porque es allí donde aprendemos y vivimos que la vida la hemos recibido como un don y que estamos llamados a hacer un don de nosotros mismos”, expone.

El catedrático de Moral prosigue: “Cuando uno entiende que Dios nos ha dado la sexualidad para donarnos y acogernos, entonces se entiende que tiene una nobleza, una grandeza y una santidad, y se entiende por qué la Iglesia dice: sexo solo en el matrimonio. Porque solo una promesa es lo que da sentido al sexo. Los jóvenes están buscando un sentido al sexo, no lo quieren vivir como algo inevitable. El sexo no es para la satisfacción narcisística de uno mismo, sino para generar comunión íntima. Cuando el sexo se convierte en un regalo, entonces hace grande la vida”.

Sobre el Instituto Juan Pablo II

A raíz del motu proprio del Papa Francisco Suma Familiae Cura con la que se instituye el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las ciencias del matrimonio y de la familia, RC preguntó al padre Noriega si este Instituto va a ser modificado de modo distinto a como san Juan Pablo II lo constituyó.   

“No – asegura-. El Instituto Juan Pablo II es una institución consolidada, reconocida internacionalmente, con un gran prestigio académico por el magnífico trabajo hecho por sus profesores. El fruto es patente en los miles de alumnos en todo el mundo, por su capacidad de afrontar con creatividad y cercanía los retos de la familia. El motu proprio del Santo Padre Francisco es una ocasión nueva para seguir ofreciendo a la Iglesia y a la sociedad la luz sobre la grandeza y santidad de la familia y el matrimonio”. 


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