Sábado 19/08/2017. Actualizado 01:00h

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Dos claves sobre el pensamiento de uno de los filósofos favoritos del Papa (y de paso comprender mejor su viaje americano)

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Es de sobras conocida la influencia que ha ejercido Alberto Metol Ferré -un intelectual uruguayo ya fallecido- sobre el pensamiento del Papa Bergoglio. El viaje a Cuba y EE.UU. de Francisco puede ser la excusa perfecta para iniciarse en la obra de este autor hispanoamericano, y de paso comprender mejor todas las dimensiones del referido viaje.

Tal y como escribe el periodista Austen Ivereight en su excelente biografía, El gran reformador. Francisco, retrato de una papa radical (Ediciones B), Methol Ferré fue un católico laico que entre 1975 y 1992 integró el equipo de reflexión pastoral del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), ocupando la secretaría de su Departamento de Laicos, que había ejercido gran influencia en el documento de Puebla. También fue miembro del Pontificio Consejo para los Laicos entre 1980 y 1984.

Methol Ferré es, posiblemente, el intelectual latinoamericano más significativo y original de finales del siglo XX. Escritor, historiador, periodista, teólogo y autodidacta –se definía a sí mismo como “tomista silvestre, sin seminario ni academia”-, se convirtió al catolicismo tras leer los textos de G.K. Chesterton -"A través de él comprendí que la existencia es un don, como la salvación y la fe; que uno es cristiano por gratitud"- mientras trabajaba en la autoridad portuaria de Montevideo.

De padre agnóstico, su conversión la tuvo en los primeros años de la postguerra, con 19 años. Su verdadera iniciación intelectual la hizo de la mano de la generación del 98. Sus primeras lecturas fueron de autores españoles que conformaran su personalidad intelectual, como José Ortega y Gasset y Miguel de Unamuno. También ejercieron notable influencia sobre su obra Nikolái Berdiáev, Max Scheler y Augusto del Noce.

Seguidor de Étienne Gilson y de Juan Domingo Perón, sus dos grandes pasiones eran la Iglesia y la integración latinoamericana, pasiones que se unieron durante su trabajo para la CELAM. Bergoglio y él -afirma Ivereight- eran aliados naturales: ambos creían en la tradición nacional y popular del peronismo, a ambos les motivaba Medellín pero se oponían al marxismo revolucionario que se había seguido de él, y ambos se sentían profundamente comprometidos con la unidad continental.  

Tras la muerte de Methol Ferré, en 2009, Bergoglio lo describió como “una amigo querido” y “un gran hombre que tanto bien ha hecho a la conciencia latinoamericana y a la Iglesia”.

Para iniciarse en el pensamiento de este intelectual uruguayo puede ser interesante leer dos pequeños libros suyos, que en los siguientes enlaces adjuntamos; nos referimos a La conquista espiritualLas corrientes religiosas.

- Zenón de Elea.

“Somos
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