Jueves 17/08/2017. Actualizado 01:00h

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El derecho canónico debería especificar que las monjas pueden casar

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Seguro que a muchos les sorprende la noticia publicada por La Croix: La Santa Sede ha dado licencia a la hermana Pierrette Thiffault para celebrar una boda ocurrida el 22 de julio pasado en una diócesis rural en el oeste de Quebec, debido a la escasez de sacerdotes.

El capítulo V del Código de Derecho Canónico sobre la “Forma de celebrar el matrimonio”, dice en el punto 1112 que, “donde no haya sacerdotes, ni diáconos, el obispo diocesano, previo voto favorable de la Conferencia Episcopal y obtenida licencia de la Santa Sede, puede delegar a laicos para que asistan a los matrimonios. Se debe elegir a un laico idóneo, capaz de instruir a los contrayentes y apto para celebrar debidamente la liturgia matrimonial”.

El punto 1111 afirma que el ordinario del lugar y el párroco, mientras desempeñen válidamente su oficio, pueden delegar en sacerdotes y en diáconos la facultad, incluso general, de asistir a los matrimonios dentro de los límites de su territorio.

Lo que me extraña es que en ninguno de los dos puntos se mencione la condición de religiosas, que no son ni sacerdotes, ni diáconos, ni laicas. Son monjas. Obviamente, si un laico que reúne estas características que marca el Derecho Canónico puede casar, con más razón, una religiosa.

Me pregunto: ¿quizás tendría que especificar el Código de Derecho Canónico esta vocación específica y diferenciarla de laicos, sacerdotes y diáconos?

Zenón de Elea.  


“Somos
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