Miércoles 07/12/2016. Actualizado 01:00h

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Relativismo, relativismo, relativismo

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Una de las constantes del pontificado de Benedicto XVI está siendo su denuncia de lo que ha denominado la "dictadura del relativismo". Lo hizo ya el 18 de abril de 2005, en su homilía como decano del Colegio Cardenalicio, en la misa 'pro eligendo Pontífice'. "Tener una fe clara, según el credo de la Iglesia, a veces es etiquetado como fundamentalismo. Mientras que el relativismo, es decir, dejarse llevar de un lado otro por cualquier forma de doctrina, aparece la única manera de comportarse en la actualidad", dijo entonces el cardenal Ratzinger.

De la misma manera se expresó el pasado 24 de mayo de 2007 ante la asamblea general de la Conferencia Episcopal Italiana. Los cristianos, dijo a los obispos, tienen "la tarea irrenunciable de anunciar a todos, sin cansarse o resignarse, a Jesucristo, que es el camino, la verdad y la vida". Y añadió: "Ante el clima cultural relativista que nos rodea, se hace cada vez más importante y urgente arraigar y hacer que madure en todo el cuerpo eclesial la certeza de que Cristo, el Dios del rostro humano, es nuestro verdadero y único Salvador".

El 1 de diciembre de ese mismo año, alentó a los participantes del Foro de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) de inspiración católica, a presentar las grandes verdades sobre la dignidad innata del hombre frente a las organizaciones internacionales marcadas por una “lógica relativista” que considera como única garantía de coexistencia pacífica el “rechazo a admitir la verdad sobre el hombre y su dignidad”.

Ayer, en su pimera audiencia de los miércoles en Castel Gandolfo, volvió a denunciar el daño que hace al ser humano una ideología que "mortifica la razón, ya que llega a afirmar que el ser humano no puede conocer nada con certeza más allá del campo científico".